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Nada por ahora
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Besos a Medianoche. Capítulo VI. Parte I.



Ser parte del consejo de vampiros era pésimo. No, definitivamente era peor que pésimo.
A tardías horas de la noche del día siguiente, Alexander Night se encontraba en las afueras de Nueva York, hermosamente adentrado en una de las llanuras de la zona. La oscuridad del cielo y el roce del pastizal contra su pantalón eran bastante molestos, pero el completo y absoluto silencio que reinaba en las penumbras era la gota que derramaba el vaso.
Llevaba cerca de una hora allí de pie, esperando a que el líder de los lobos de uno de los clanes se dignara a aparecer.
Suspirando, Alex se acarició la frente. ¿Por qué él tenía que hacerse cargo de esto? Sí, era cierto que Alex y Blasius habían tenido un anterior contacto con los distintos clanes de los lobos, pero seguramente si los líderes se enteraran de que el consejo de vampiros estaba culpándolos de múltiples asesinatos, les mostrarían el dedo medio en señal de una total ruptura de relaciones.
—Los lobos de mi clan no han hecho nada —El fuerte bramido que vino desde su espalda, hizo que Alex saltara y pasara a mirar sobre su hombro. Lucius Clapton, el líder del clan Wulfs, alto fornido y de cabellos y ojos oscuros, lo miraba fijamente con los ojos entrecerrados y una mueca de disgusto por su presencia frente a él.
De eso era de lo que hablaba. Ninguno de los líderes estaría contento… En especial Lucius.
El clan Wulfs era el más grande en referencia de lobos, y estaba diseñado cuidadosamente y específicamente para proteger a la raza. Probablemente era un poco parecido al consejo de vampiros, sólo que mucho más numeroso y con un pequeño detalle: el clan Wulfs jamás investigaba antes de acabar con la amenaza hacía la raza de los lobos.
Muy bien, era tiempo de provocarlo un poco.
—Los lobos del clan Black son una manada de hippies en contra de la violencia, y los del clan Night se la pasan besándole el trasero a los dioses y a los humanos… Lo lamento, amigo, pero solo un lobo de tu clan es lo totalmente sanguinario como para haber desgarrado la garganta de tres vampiros —Concluyó Alex, observando fijamente a Lucius, quien tenía una perfecta expresión de querer mandarlo a la mierda. Resultaba hasta divertido observar el cambio tan activo en las expresiones del lobo, que por supuesto iban de mal en peor.
—Escúchame, chupasangre… Ningún lobo de mi clan mató a alguno de los tuyos. Estás metiendo tu nariz en el sitio equivocado; y si crees que te dejaré seguir husmeando por aquí, te digo directamente que te arrancaremos la cabeza ante el menor descuido.
Alex alzó ambos brazos señalando a Lucius con ellos.
—¡¿Lo ves?! ¡Allí está lo sanguinario de nuevo!
Lucius ignoró su comentario y se giró sobre sí mismo.
            —Espera… Clapton, gente de mi raza está muriendo por causas misteriosas, y los del culo enorme y gordo, en otras palabras: el consejo, cree que los lobos son la causa. Sé que me entiendes, tu trabajo es velar por los tuyos —Alex miró fijamente como la espalda de Lucius comenzaba a alejarse y después con mucha lentitud comenzó a aminorar el paso —. Necesito que me ayudes.
            Ahora, el lobo pasó a mirarlo por sobre el hombro. Las luces de la luna aclaraban los ojos de Clapton, haciéndolos parecer de un tono más bien ámbar, brillante pero con matices de oscuridad en ellos.
            —¿Por qué habría de ayudarte? Después que viniste aquí y acusaste a mi raza de andar asesinando a vampiros. Nosotros sólo acabamos con aquellos que nos amenacen… ¿Por qué iríamos a por los vampiros? Estamos en buenos términos con ellos.
            Era un buen punto y bastante lógico.
            —Entonces… ¿Sabes con quien podría ir? —Preguntó Alex. Su teoría era de qué el clan Black y el clan Night, estaban por fuera de lo que él buscaba. Mientras que el clan Black era un eterno pacifista en muchos aspectos, el clan Night solo estaba interesado en proteger a los humanos.
            —Probablemente Hall pueda ayudarte —Susurró Lucius antes de comenzar a caminar —. Está mucho más enterado de lo que sucede en todas partes… Te será muy útil.


***

            Para resguardar el bienestar humano habían tres cosas importantes: tener los ojos muy abiertos, no poseer ninguna debilidad y adquirir los contactos necesarios.
            Mientras tomaba su té, Hall Knight observaba fijamente al espejo frente a él, tranquilamente admiraba las cosas que sucedían a su alrededor.
            —Está a punto de ocurrir algo muy interesante —Susurró para sí mismo sin alterar su expresión pasiva y distantes; justo en el momento en que la puerta a su habitación sonó.
            El rostro de su sirviente se asomó por una pequeña abertura entre la puerta y el marco.
            —Señor, hay un hombre llamado Alexander Night en la puerta, dice que necesita cruzar algunas palabras con usted —El hombre de mediana edad, llevaba con él cerca de siete años, y nunca había mostrado mucha sorpresa por lo estrafalaria que era la vida dentro de esas cuatro paredes. Eso era precisamente lo que le agradaba a Hall de su mayordomo.
            —Lo esperaba, hazlo pasar —Dijo con voz suave mirando por sobre su hombro como el hombre desaparecía y cerraba la puerta tras de sí.
            Hall se puso de pie y dejó la taza de té en la mesita auxiliar a su lado, luego caminó hasta la ventana y corrió las cortinas dando paso a la luz de la luna que se filtró enseguida por toda la habitación.
            —…Seguro será una charla entretenida.


***

            A Alex le costó creer que el líder del clan de lobos Night, lo recibiera sin más. De hecho fue impresionante como el mayordomo lo guió dentro de la casa sin expresión hasta una pequeña salita a casi cinco minutos de caminar. En definitiva era una casa tan grande como la suya.
            El mayordomo abrió la puerta y le dio paso para luego cerrarla de nuevo.
            Alex se sintió repentinamente claustrofóbico.
            Hall Knight estaba de pie frente a la ventana, observando fijamente hacía afuera como si algo llamara con incesante interés su atención. Sin saber qué hacer para captar su atención, Alex  carraspeó con un poco más de fuerza de la debida.
            —Hall… —Habló con voz pasiva. Definitiva estaba en frente al más raro lobo de todos los qué había conocido.
            Lentamente, Hall pasó a mirarlo por sobre el hombro. Su par de fríos y enigmáticos ojos grises brillaban de forma extraña y particular; el cabello negro y largo le llegaba a media espalda. Era tan alto como Clapton e igual de fornido, debía admitir que no había ningún lobo, tanto femenino como masculino, que fuera feo.
            —Alexander Night —Hall se giró lentamente y sonrió de forma casi imperceptible, apenas elevando una de las esquinas de su boca —. Estaba esperando por ti.
            No había sido mentira de Clapton cuando le dijo que Hall lo sabía todo; pero la pregunta importante allí era si estaría dispuesto a colaborar con él en lo que necesitaba.
           

2 comentarios:

Pamela Escobar Díaz

Me encnatan estos lobos, pero ene specialme gusta uno Juajauajuajauajua.... espero q salga prontito...

Genial, peque, como siempre maravillosos... con ansias espero el próximo jueves.

Pamela Escobar Díaz

y el capitulo de hoy?