SlideShow

Nada por ahora
Mostrando entradas con la etiqueta Contemporáneo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Contemporáneo. Mostrar todas las entradas
5

Historia Corta: ¡Tú Ganas!

¡Tú Ganas!

-¿Por qué no jugamos a algo, Sam?

Resoplé totalmente fastidiada, mientras detenía furtivamente el movimiento de la escoba con la cual trataba de limpiar un poco la tierra esparcida por el suelo. Apretando la mandíbula e intentando contener mi enojo, crucé mi mirada con Dean Weissman.

-Te he dicho que dejaras de decirme Sam, Weissman. Para ti soy Kert o simplemente Samantha ¿Entendido? –Le advertí silenciosamente con la mirada en cuanto él comenzó a balancear las piernas –Y no voy a jugar contigo. Ahora toma el estúpido pañuelo y limpia el escritorio…

La sonrisa comenzó a dibujarse en los labios de Dean. Él lo sabía perfectamente. Siempre comenzaba con su típico “Vamos a jugar a algo, Sam” en lugar de ayudarme a hacer la limpieza del lugar. Y Desgraciadamente, yo terminaba en sus garras por ser tan tonta jugando a cualquier estupidez que se le cruzara por la mente, desde “piedra, papel o tijeras” hasta el póker… ¿Lo peor del caso? No importaba que juego nos decidiéramos a jugar, Dean ganaba cada uno de ellos… Y en mi cara.

-Es solo un simple juego. Esto de limpiar el salón de ciencias es un completo martirio.

-Somos los encargados de esta tarea durante los siguientes tres meses… Quieras o no. Fue culpa tuya por fastidiar al profesor en medio de la clase –Y culpa mía, por ser la delegada del aula e intentar defenderlo. Solté un suspiro… Tenia que aceptarlo, era una completa tonta y con un muy poco juicioso sentido común el cual no me mantuvo alejada de los problemas para cuando los sentías. Pero sencillamente no me quejaba.

Dean hizo un puchero.

-Tienes una cara de cómo si fuera un martirio estar aquí conmigo.

Y eso era… Tener que soportarlo ya en el salón de clases era una cruel y lenta tortura… Pero fuera de el, durante tres horas cada tarde y completamente solos era ya para terminar de matar a cualquiera con la mitad de cerebro...

Lo miré con la mejor de mis expresiones irónicas y luego negué con la cabeza, como queriendo hacerle ver lo estúpido de su pregunta.

-Solo ponte a limpiar…

-¿Realmente no te gusto, Sam? ¿Ni un poquito?

¡Demonios!

-¡Te juro que la mitad del tiempo desearía golpearte para hacerte entrar en razón! –Le expresé mientras contenía mi furia y mi mala vibra.

Él parpadeó.

-¿Y la otra mitad?

-Me contengo para no golpearte para que dejes de jorobar…

Dean me observó con expresión neutra. Tenía un par de ojos de un tono avellana que siempre lucían una chispa bromista y alegre; enmarcados por largas pestañas que serian la envidia de cualquier mujer sobre la faz de la tierra. Él tenía el tipo de ojos que te haría desear quedarte observando todo el resto del día… Su rostro era suave y ligeramente detallado, con una mandíbula fina y una nariz totalmente perfilada. Parecía algún tipo de idol de las revistas para jóvenes adolescentes.

Sus cabellos castaños eran lisos y acariciaban su frente ligeramente. Alto y delgado, con una constitución ósea envidiable por cualquiera… Y ligera musculatura en sus brazos y abdomen (porque en la clase de gimnasia había tenido la pequeña suerte de observar tal cuestión), que demostraba con detalle lo mucho que le gustaba el ejercicio.

Dean era el capitán del equipo de futbol soccer y la sensación entre todas las chicas del bachillerato.

…Pero sin interés en ninguna de ellas… El típico chico totalmente cabeza hueca a pesar de tener dieciséis años.

-No eres justa, Sam…

-Muy pocas veces la vida es justa –Dije sarcásticamente volviendo a concentrarme en barrer. Un mechón de mi cabello castaño se deslizo fuera de mi cola de caballo y tuve que hacer un esfuerzo incontenible por no gritar desesperada. Me coloqué lentamente el mechón detrás de mi oreja y volví a mirar a Dean, quien me observaba fijamente y de manera pensativa.

-Pero…

-¡Hay dios! ¡Está bien! ¡Tú ganas! Dime que quieres jugar y luego déjame limpiar en paz, por dios…

La sonrisa que él expreso, reflejo increíblemente lo satisfecho que estaba por sus terribles habilidades de manipulación.

-Juguemos al ahorcado…

-Ok, ahorcado… Entendido.

Dean se levantó de donde estaba sentado y se aproximó al pizarrón. Tomando una tiza entre sus dedos, me señaló una de las sillas invitándome especialmente para que me sentara. Suspirando cansadamente, deje caer mi cuerpo sobre el asiento.

-Comienza, que quiero terminar para irme a casa.

Él rió y tarareo algo entre dientes, obviamente pensando en la palabra que iba a usar.

-Para hacerlo mas difícil, usaremos tres palabras… -Sonrió y luego dibujo el inicio del muñeco ahorcado que se usaba para ese juego.

-Ok, tres palabras… Captado –Esperé pacientemente hasta que él me hizo un gesto con la mano indicándome que comenzara -… m… ¿u?

Dean rió de nuevo.

-No-o –Dibujo algo en el pizarrón y luego me volvió a observar –Como soy una buena persona te daré una pista. Son tres palabras, de las cuales una tiene tres letras y las otras dos simplemente tienen dos…

-Es lo hace mas difícil… Por que son cortas y simplemente tienes menos oportunidades de acertar con la letra correcta –Fruncí el ceño mientras pensaba con calma -… ¿m?

-¡Correcto! Has acertado a la primera, Sam. ¡Eres increíble!

-Guau… Por haber acertado con una letra me he convertido en un cerebro con patas –Al ver como él arqueaba su ceja derecha no pude evitar que se me escapara de los labios una mínima risita –Ok, ok. Sigamos… ¿z?

-Nop –Volvió a seguir el dibujo del muñequito ahorcado.

-¿c? –Dean negó con la cabeza -¿l?

Otra equivocación más y otro dibujo más.

-… ¿S?

Dean asintió eufórico. Hasta ahora solo había completado un pedacito de la última palabra… y… Esperen… Allí decía…

-¡¿a?! –Él sonrió. Rellenando dos espacios en blanco donde iba la respectiva letra, lentamente mi respiración se entrecorto cuando comprendí que estaba descifrando la palabra y que estaba a punto de ganarle… Pero…

Apreté los labios con fuerza.

-¿Qué pasa, Sam? Vamos… Solo faltan dos letras.

Sentí el rostro caliente, y supe enseguida que tenia las mejillas mas rojas que un tomate. Le devolví la mirada y apreté el dobladillo de mi falda entre los dedos. El corazón me palpitaba con fuerza.

-No se. No se lo que dice… -Le dije con la voz mas aguda de lo que me hubiera gustado que sonara -…Tu ganas. Me rindo.

La expresión de Dean decayó. Sus ojos alegres me miraban con sorpresa, incredulidad y algo de decepción. Nos quedamos unos segundos en silencio.

-¿No sabes? –Él sonrió levemente -¿quiere que lo complete yo, entonces?

Baje la vista en cuanto oí el sonido de la tiza repiqueteando levemente contra el pizarrón. Me mordí el labio inferior en cuanto esta dejo de oírse. Los pasos de Dean a través del salón se oyeron claramente, en cuanto se acercó al pequeño trapo de limpiar en un color azul y se dedico a limpiar el escritorio.

Con el valor totalmente expuesto y una extraña sensación, me atreví a alzar el rostro para comprobar si las palabras que había supuesto eran las correctas.

Totalmente grande y completamente visible… Sobre el pizarrón se veía claramente un “Te amo, Sam”… Que quitaría la respiración a cualquiera.

Parpadee. Volví a parpadear, para mi mal gusto.

-No se… Pero tengo la sensación de que por primera vez te he ganado en algo, Dean –Susurré antes de levantarme y borrar las palabras y el dibujo del ahorcado del pizarrón. Con una sonrisa colándose por mis labios, decidí guardarme para mí, que yo también lo amaba… Aunque solo un poquito.



Fin
5

Serie Secretos Del Corazón. Libro 2º. Normalmente Excéntrica


--> -->
Ficha Técnica:
Titulo: Normalmente Excéntrica
Genero: Romántico, Contemporáneo.
Año: 2009
Autor: Antonella



Sinopsis:
Atradis Eílsel Donnatti, le hace honor a su nombre. ¿Por qué? Simple… Es la mujer más extraña y excéntrica que pudieras conocer. Lamentablemente, Atradis está completamente aburrida de su rutina diaria, por lo que, luego de ser arrollada por un carro –accidentalmente – cuyo conductor era ni más ni menos que Anthony Byron, un hombre que siempre la miraba con cierta fobia, decide que es el momento de un pequeño cambio. ¿Qué tal si fingía perder la memoria?



Anthony Byron iba a matarse. ¿Cómo? No sabía, pero iba a hacerlo. No solo había arrollado a la mejor amiga de su hermana por estar hablando por teléfono con Xavier, si no que encima a perdido la memoria… ¿Y ahora? Charlotte no debe enterarse, ni Helena Parker tampoco… ¿Pero como? Fácil, hackeando el mail de Atradis, enviando un correo diciendo que se fue de viaje… Hacerla desaparecer y llevarla a vivir con él, hasta que recupere la memoria… Oh… Pero un momento… ¿Ella no estaba hace un momento intentando seducirlo?... Oh-oh… Estaba en un gran aprieto.


Descargas: Aquí
10

El Acompañante, Prologo y Ficha Técina.




Ficha Técnica
Titulo: El Acompañante
Género: Romance, Contemporánea, Erótica
Autor: Antonella Pizzi (Desde luego xD)


Sinopsis: Giselle Spencer siempre ha sido considerada como la típica niña mimada. E incluso a sus veintitrés años de edad todavía nadie se le acercaba por ser precisamente eso… Pero el hecho de que Giselle sea la hija de una familia adinerada, no tiene nada que ver con poseer una mala personalidad. Aun así… Aun así… Los hombres le huyen. Lo más malo de todo, es que Giselle le ha perjurado a su madre, que traería un novio a casa para la próxima fiesta de sociedad… ¡Que dios la ayude!

Por eso es que Giselle acaba contratado a una agencia de acompañantes… Lamentablemente, jamás pensó que le enviarían a alguien como Vince Walker; un hombre que incluso la palabra perfección le iba como anillo al dedo. Solo esperaba que sus planes no se vieran arruinados por su acompañante…







Prologo








-… Repite lo que dijiste, que te juro que no creo que haya entendido bien.


Vince arqueó ambas cejas antes la petición de su amigo. Debía de haberse equivocado al oírlo… Si debía de ser eso.


-Se uno de mis acompañantes, por favor.


Listo. Su mandíbula se aflojó hasta caer de una manera muy tonta y sus ojos se abrieron con estupefacción. Leonard Snow lo observaba con una expresión de suplica en su cara. Vince simplemente no podía entender como a Leo podrían ocurrírsele ese tipo de estupideces.



-¿Uno de tus…? ¿Acompañantes? –De un momento a otro se levantó de la silla, haciendo que esta tronara contra el suelo y que Leo saltara de su asiento con expresión angustiada -¡¿Te has vuelto loco?! ¡Oh, para que pregunto si ya se la respuesta!


-Oh vamos, Vince...


-“Oh vamos, Vince”… Así comienzas –Se sentó de golpe en la silla de su escritorio y dejó caer la cabeza entre sus manos. Tendría que recordar que le debía un par de favores a Leo, tenía que recordarlo. Pero mientras más lo pensaba, más estúpido le parecía. Levantó la vista para observarlo –Leo, soy empresario… No acompañante de mujeres –Lo pensó un poco –Definitivamente, no soy un acompañante de mujeres.


Leo suspiró con pesadez antes de dejar caer la cabeza contra la madera de roble del escritorio. Últimamente se veía más cansado de lo normal y las bolsas bajo sus ojos azules demostraban que no había dormido bien en los últimos días. Vince llevaba preocupándose por eso desde hace algún tiempo, pero nunca se había atrevido a preguntar.



-Es que… Black Prince ha perdido unos cuantos acompañantes, y ahora me toca hacer el doble del trabajo ¿Sabes? –Dijo volteando la cara de manera que su mejilla se encontrara pegada discretamente al escritorio. Black Prince era la agencia de acompañantes que Leo dirigía… Aun no entendía como podía gastar su tiempo en esas tonterías, pero según él, lo disfrutaba como ningún otra cosa. Y Vince le creía; Leo siempre había sido un fanático de las mujeres.


-¿Por qué no buscas más personal?


Leo Chistó.
-Estoy en eso, Vince. Pero no es tan fácil como tú crees… Tienen que ser del tipo que le gusten a las mujeres ¿Me entiendes? Casi siempre no tienen personalidad, o son muy bajitos o muy altos; tienen mucha grasa en el cuerpo o muy poca masa corporal… -Vince lo observó mientras arqueaba una ceja.

-¿Y eso significa?
-Que tú encajas con la imagen que las mujeres quieren en los acompañantes… Por lo menos en la parte física –Lo último lo dijo en un murmullo –Si arregláramos ese peinado tan conservador y te afeitaras esa barba de árabe que tienes… Ah, y unos cuantos detalles aquí y allá para tu personalidad… ¡Y como nuevo!
¿Barba de árabe? Vince se observó en el espejo… Ninguna barba extranjera. Suspiró aliviado. Se le había olvidado afeitarse en toda esta semana, pero es que el tiempo como empresario no le daba chance ni de respirar completamente.
-Ojala y pudiera ayudarte, Leo. Pero ya sabes que mi trabajo…
-¡Solo una vez, Vince! ¡Solo una y prometo nunca más pedirte nada de nada!
-Pero mi trabajo… -Pídete unas vacaciones –Le dijo Leo -¿Hace cuanto fue la última vez que te tomaste un día libre desde que entraste a la parte empresarial, Vince?


Leo tenía razón. Lo cual era muy difícil dadas las circunstancias. "Le debes favores, Vince. Y Leonard es un gran amigo..."


Resopló antes de levantar el auricular para marcar el número telefónico del vicepresidente de su propia empresa.


-¿Derek? Habla, Vince. –Apretó la mandíbula –Voy a tomarme unos días libres, espero que no te importe…



Luego de aclarar ciertas cosas –y después de la histérica respuesta de su vicepresidente- Vince volvió a observar con atención a Leo… La sonrisa se extendía por su rostro haciendo que se notaran las pequeñas arruguitas alrededor de sus ojos. Opinaba que no entendía que era lo que las mujeres consideraban sexy en Leonard. Claro, estaba su altura; Su cuerpo entrenado con pesas especialmente para destacar en su trabajo como acompañante. Sus ojos de un azul realmente encendido y sus cabellos negros débilmente arreglados.


Pero su personalidad… Era increíblemente engañosa.


-¿Sabes que eres mi mejor amigo, Vince?


-No me digas…


-Te deberé toda una vida después de esto… -Aseguró mientras se levantaba de la silla y caminaba alrededor del asiento de Vince. Oh-Oh… Aquí comenzaba -¿Puedes levantarte, por favor?


Y justo cuando lo hizo, descubrió la mirada aprobatoria en los azules ojos de Leo. No entendía porque eso comenzaba a preocuparlo con gravedad. Vince era alto, de aproximadamente metro noventa… De niño siempre le había gustado el baloncesto, un deporte que ayudaba a estirar los músculos.


Y era un apasionado del ejercicio y las pesas. Además de que siempre ingería cosas saludables para el cuerpo y la piel.


-Deberíamos ir a un estilista. Me gustaría hacerle unos cambios a tu cabello… -Leo frunció el ceño de manera molesta mientras gruñía –Pero aféitate primero… Esa barba es realmente poco atractiva.


Vince resopló ante las estupideces que decía Leo. ¿Qué tenia de malo llevar barba?


-Ah… -Él observó atentamente a su amigo ante la expresión que uso para llamar su atención –Tengo que advertirte, que tengas cuidado con las clientas. Nunca debemos mantener relaciones sexuales con ellas, sería igual a que si fueras una prostituta.


"Que lenguaje tan grafico…" Pero Vince entendía… O por lo menos eso pensaba.
11

Serie Secretos del corazón. 1º Sueños de Hielo


Ficha Técnica
Titulo: Sueños de Hielo
Género: Romance, Contemporáneo
Año: 2009
Autora: Antonella Pizzi

El pasado no se puede borrar…
Charlotte Lilianne Byron, nunca había tenido otra elección que jugarse la vida por el patinaje artístico; como buena pueblerina siempre quiso demostrar que era capaz de ser y hacer algo a parte de ocuparse de la tienda de su familia. Pero… Termino enamorándose del patinaje, hasta que, una lesión en la cabeza acabo con su carrera, con su noviazgo y con su agradable vida lejos de su pueblo.


Pero hay alguien capaz de cambiar su futuro…
Xavier Stewart nunca creyó que fuera a verla de nuevo… A aquella niña con problemas de sobrepeso y autoestima, de quien solía burlarse; solo que está vez, Charlotte es toda una mujer, elimino sus problemas psicológicos y también de sobrepeso, además de hacerse una patinadora sumamente famosa… Quizá Xavier fuera una acosada estrella de rock, pero no se rendiría tan fácilmente sin que Charlotte aceptara que es tiempo de dejar el pasado y caminar hacia el futuro… Un Futuro que tenía la intención de compartir con ella.

Descargas: Aquí.