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Nada por ahora
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El Diario De Anto: Momentos...

¡¡Buenas mis queridos lectores!! ¿Qué tal les ha ido en este día?

Bueno… Quería comenzar a contarles algo sobre lo que yo denomino “Momentos”. Nosotras las mujeres acostumbramos a tener algo muy frecuente y escandaloso que se denota cuando nuestro comportamiento es terrible… Nos da por hacer locuras, por pelear o comer chocolates como tontas… Dependiendo de la chica, los “momentos” pueden ser muy variados.

En mi caso, mis momentos son más bien diarios… Puede ser mi minuto de idiota del día, o mi minuto de la Anto en sus momentos de depresión masiva… En fin… Las locuras que cometo están fraccionadas dependiendo del día y la hora.

Especialmente… Estos “momentos” acostumbran a ocurrirnos cuando entramos en nuestros días o por ejemplo una semana antes (Para mí son siempre pre-menstruales) y terminamos enfureciéndonos con cualquiera y gritándoles a todos como unas locas. Nos enojamos por cualquier cosa que no salga bien o alguna estupidez que haya dicho nuestro novio, amigo, prima, madre, hermano, profesor… etc, etc… Y más aún, cuando intentamos dibujar una porquería para un trabajo de dibujo y la bendita línea no nos sale como queremos y tenemos que borrar una y otra vez, y otra vez, y otra vez... ¡¡¡¡¡Aghhhhhhhh!!!!

Ejem… Bueno… Hoy les contare mi momento del día. Esta vez, fue un momento con la Anto Filosófica.

Todo comenzó cuando nos sentamos mis amigas y yo en los primeros puestos para la clase de filosofía (son tres horas seguidas con un viejo hablando sobre la mentalidad y diciendo que todo el mundo es un animal… Solo que algunos de los hombres usan un poco más la cabeza) y pues… Todo inició en cuanto él empezó a hablar sobre los principios de la filosofía y sobre el primer libro que se escribió hace siglos. El libro se llamaba El Vedas. En fin… En dicho libro, nos explicaba el profesor, había una pregunta… ¿Por qué ser en lugar de nada?

Ok, lo ignore… No me iba a parar a pensar mucho porque podría terminar escapándoseme la baba mientras analizaba lo que el profesor explicaba. Hasta que hizo la segunda pregunta más impactante que me hayan hecho en mi vida… ¿Qué existía cuando no había nada; ni el ser; ni dios; ni la muerte?

Les juro que allí si me babee. Pero fue porque me formule una pregunta que jamás me había preocupado por hacer… A decir verdad yo creo en dios, pero esa pregunta me llevo a preguntarme… ¿Siempre existió ese dios en el que creo? ¿Cómo llegó allí? ¿Quién estuvo antes que él?... No importa como lo vean chicas… Pero son preguntas interesantes… realmente… Pienso que alguien tuvo que haber estado antes que ese dios… Pienso que no todo el tiempo él estuvo allí… Pero entonces… ¿Cómo llegó a existir si fuera de ese modo?

Hayyy… Les aseguro que llevo toda la mañana pensándolo y aun no llega una teoría en concreto a mi cabeza…



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Historia Corta: ¡Tú Ganas!

¡Tú Ganas!

-¿Por qué no jugamos a algo, Sam?

Resoplé totalmente fastidiada, mientras detenía furtivamente el movimiento de la escoba con la cual trataba de limpiar un poco la tierra esparcida por el suelo. Apretando la mandíbula e intentando contener mi enojo, crucé mi mirada con Dean Weissman.

-Te he dicho que dejaras de decirme Sam, Weissman. Para ti soy Kert o simplemente Samantha ¿Entendido? –Le advertí silenciosamente con la mirada en cuanto él comenzó a balancear las piernas –Y no voy a jugar contigo. Ahora toma el estúpido pañuelo y limpia el escritorio…

La sonrisa comenzó a dibujarse en los labios de Dean. Él lo sabía perfectamente. Siempre comenzaba con su típico “Vamos a jugar a algo, Sam” en lugar de ayudarme a hacer la limpieza del lugar. Y Desgraciadamente, yo terminaba en sus garras por ser tan tonta jugando a cualquier estupidez que se le cruzara por la mente, desde “piedra, papel o tijeras” hasta el póker… ¿Lo peor del caso? No importaba que juego nos decidiéramos a jugar, Dean ganaba cada uno de ellos… Y en mi cara.

-Es solo un simple juego. Esto de limpiar el salón de ciencias es un completo martirio.

-Somos los encargados de esta tarea durante los siguientes tres meses… Quieras o no. Fue culpa tuya por fastidiar al profesor en medio de la clase –Y culpa mía, por ser la delegada del aula e intentar defenderlo. Solté un suspiro… Tenia que aceptarlo, era una completa tonta y con un muy poco juicioso sentido común el cual no me mantuvo alejada de los problemas para cuando los sentías. Pero sencillamente no me quejaba.

Dean hizo un puchero.

-Tienes una cara de cómo si fuera un martirio estar aquí conmigo.

Y eso era… Tener que soportarlo ya en el salón de clases era una cruel y lenta tortura… Pero fuera de el, durante tres horas cada tarde y completamente solos era ya para terminar de matar a cualquiera con la mitad de cerebro...

Lo miré con la mejor de mis expresiones irónicas y luego negué con la cabeza, como queriendo hacerle ver lo estúpido de su pregunta.

-Solo ponte a limpiar…

-¿Realmente no te gusto, Sam? ¿Ni un poquito?

¡Demonios!

-¡Te juro que la mitad del tiempo desearía golpearte para hacerte entrar en razón! –Le expresé mientras contenía mi furia y mi mala vibra.

Él parpadeó.

-¿Y la otra mitad?

-Me contengo para no golpearte para que dejes de jorobar…

Dean me observó con expresión neutra. Tenía un par de ojos de un tono avellana que siempre lucían una chispa bromista y alegre; enmarcados por largas pestañas que serian la envidia de cualquier mujer sobre la faz de la tierra. Él tenía el tipo de ojos que te haría desear quedarte observando todo el resto del día… Su rostro era suave y ligeramente detallado, con una mandíbula fina y una nariz totalmente perfilada. Parecía algún tipo de idol de las revistas para jóvenes adolescentes.

Sus cabellos castaños eran lisos y acariciaban su frente ligeramente. Alto y delgado, con una constitución ósea envidiable por cualquiera… Y ligera musculatura en sus brazos y abdomen (porque en la clase de gimnasia había tenido la pequeña suerte de observar tal cuestión), que demostraba con detalle lo mucho que le gustaba el ejercicio.

Dean era el capitán del equipo de futbol soccer y la sensación entre todas las chicas del bachillerato.

…Pero sin interés en ninguna de ellas… El típico chico totalmente cabeza hueca a pesar de tener dieciséis años.

-No eres justa, Sam…

-Muy pocas veces la vida es justa –Dije sarcásticamente volviendo a concentrarme en barrer. Un mechón de mi cabello castaño se deslizo fuera de mi cola de caballo y tuve que hacer un esfuerzo incontenible por no gritar desesperada. Me coloqué lentamente el mechón detrás de mi oreja y volví a mirar a Dean, quien me observaba fijamente y de manera pensativa.

-Pero…

-¡Hay dios! ¡Está bien! ¡Tú ganas! Dime que quieres jugar y luego déjame limpiar en paz, por dios…

La sonrisa que él expreso, reflejo increíblemente lo satisfecho que estaba por sus terribles habilidades de manipulación.

-Juguemos al ahorcado…

-Ok, ahorcado… Entendido.

Dean se levantó de donde estaba sentado y se aproximó al pizarrón. Tomando una tiza entre sus dedos, me señaló una de las sillas invitándome especialmente para que me sentara. Suspirando cansadamente, deje caer mi cuerpo sobre el asiento.

-Comienza, que quiero terminar para irme a casa.

Él rió y tarareo algo entre dientes, obviamente pensando en la palabra que iba a usar.

-Para hacerlo mas difícil, usaremos tres palabras… -Sonrió y luego dibujo el inicio del muñeco ahorcado que se usaba para ese juego.

-Ok, tres palabras… Captado –Esperé pacientemente hasta que él me hizo un gesto con la mano indicándome que comenzara -… m… ¿u?

Dean rió de nuevo.

-No-o –Dibujo algo en el pizarrón y luego me volvió a observar –Como soy una buena persona te daré una pista. Son tres palabras, de las cuales una tiene tres letras y las otras dos simplemente tienen dos…

-Es lo hace mas difícil… Por que son cortas y simplemente tienes menos oportunidades de acertar con la letra correcta –Fruncí el ceño mientras pensaba con calma -… ¿m?

-¡Correcto! Has acertado a la primera, Sam. ¡Eres increíble!

-Guau… Por haber acertado con una letra me he convertido en un cerebro con patas –Al ver como él arqueaba su ceja derecha no pude evitar que se me escapara de los labios una mínima risita –Ok, ok. Sigamos… ¿z?

-Nop –Volvió a seguir el dibujo del muñequito ahorcado.

-¿c? –Dean negó con la cabeza -¿l?

Otra equivocación más y otro dibujo más.

-… ¿S?

Dean asintió eufórico. Hasta ahora solo había completado un pedacito de la última palabra… y… Esperen… Allí decía…

-¡¿a?! –Él sonrió. Rellenando dos espacios en blanco donde iba la respectiva letra, lentamente mi respiración se entrecorto cuando comprendí que estaba descifrando la palabra y que estaba a punto de ganarle… Pero…

Apreté los labios con fuerza.

-¿Qué pasa, Sam? Vamos… Solo faltan dos letras.

Sentí el rostro caliente, y supe enseguida que tenia las mejillas mas rojas que un tomate. Le devolví la mirada y apreté el dobladillo de mi falda entre los dedos. El corazón me palpitaba con fuerza.

-No se. No se lo que dice… -Le dije con la voz mas aguda de lo que me hubiera gustado que sonara -…Tu ganas. Me rindo.

La expresión de Dean decayó. Sus ojos alegres me miraban con sorpresa, incredulidad y algo de decepción. Nos quedamos unos segundos en silencio.

-¿No sabes? –Él sonrió levemente -¿quiere que lo complete yo, entonces?

Baje la vista en cuanto oí el sonido de la tiza repiqueteando levemente contra el pizarrón. Me mordí el labio inferior en cuanto esta dejo de oírse. Los pasos de Dean a través del salón se oyeron claramente, en cuanto se acercó al pequeño trapo de limpiar en un color azul y se dedico a limpiar el escritorio.

Con el valor totalmente expuesto y una extraña sensación, me atreví a alzar el rostro para comprobar si las palabras que había supuesto eran las correctas.

Totalmente grande y completamente visible… Sobre el pizarrón se veía claramente un “Te amo, Sam”… Que quitaría la respiración a cualquiera.

Parpadee. Volví a parpadear, para mi mal gusto.

-No se… Pero tengo la sensación de que por primera vez te he ganado en algo, Dean –Susurré antes de levantarme y borrar las palabras y el dibujo del ahorcado del pizarrón. Con una sonrisa colándose por mis labios, decidí guardarme para mí, que yo también lo amaba… Aunque solo un poquito.



Fin
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De como Ellie y Blasius se conocieron... (Fragmento de "El otro lado de la oscuridad")


Ficha Técnica
Titulo: El Otro Lado de la Oscuridad
Género: Romance, Paranormal, Fantasía


Sinopsis:
El otro lado de todo Ser…

Connor Brown no recuerda nada sobre su pasado. No sabe quien fue su creador, ni por qué es diferente a todos los demás vampiros… La suposición de todos sus amigos es que quizás Connor sea un hibrido. Mitad Vampiro, Mitad Humano. Aunque había comenzado a acostumbrarse a su estado e incluso lo aceptaba del todo…

…Es como el otro lado de la oscuridad...

No fue hasta ese fatídico día. El día en que conoció a su compañera, fue el mismo en el que descubrió una segunda personalidad en su interior. Para tristeza suya, su otra personalidad florece cada vez que ve a su compañera y por lo tanto nunca ha podido siquiera dirigirle una mirada… ¿Cómo podría él lograr soportar todo eso? ¿Cómo podría tener a Eleanor Barrett tan cerca, al mismo tiempo que tan lejos?


Adelanto...

Prologo



Aproximadamente Cien años atrás
Afueras de Keith, Escocia



-¡Maldición!

Su pierna comenzaba a acalambrarse del dolor. La herida causada por la flecha de una de sus compañeras de caza había atravesado su pierna derecha, y a pesar de haber sacado el punzante objeto, la herida comenzaba a infectarse.

Bregam había soportado muchas cosas para llegar al puesto de líder del clan de los cazadores… Pero desgraciadamente sus compañeras no parecían estar muy de acuerdo y mucho menos conformes con la idea de que ella asumiera el mando… No es como si ella también le gustara la idea.

Sus cabellos rubios, antes largos y perfectamente cuidados, ahora estaban cortos hasta la nuca y con las puntas desgastadas y quemadas… Efreig, quien comandaba la oposición al liderazgo de Bregam, se había encargado de cortarle y quemarle sus hebras doradas que con tanto esmero había mantenido.

-Eres una perra… -Le había dicho –Una recién llegada como tu que ni siquiera a alcanzado la edad para obtener la inmortalidad, no debería ser nuestra líder.

Se recostó del árbol y apoyo todo su peso en el hombro izquierdo mientras respiraba con dificultad… La herida dolía como los mil demonios, y debido a la perdida de sangre y a que comenzaba a infectarse, Bregam estaba comenzando a ver todo borroso, síntoma de que no duraría en perder el conocimiento en cualquier momento.

<> Rogó para sus adentros, justo al tiempo que oyó el chasquido de las hojas detrás de los arbustos. Bregam aguantó toda la respiración, pero se relajo positivamente al observar a la invasora.

Megan seria quizás la única que estaba de su lado. Era la menor de todas las cazadoras vigentes, así como la más poderosa.

-¡Meg! –Exclamó con alegría. Megan abrió los ojos de par en par al verla y corrió hasta llegar a su lado.

-Dios santo, líder –Dijo con dificultad, arrodillándose en el suelo para examinar la herida –Es realmente profunda… No se si podre curarla.

-Estoy bien… ¿Qué haces aquí? Si Efreig se entera que estas ayudándome te mataran a ti también.

-Efreig jamás levantaría una mano contra mí… No es tan estúpida, sabiendo que puede morir si solamente yo levantó una mano –Megan se levantó y la observó con suma tristeza –Es usted y siempre será la única a la que yo obedeceré.

Bregam sonrió. Meg aparentaba exactamente unos catorce años, la edad que no estaba fuera de la realidad… Aun le faltaba mucho para alcanzar la inmortalidad, y Bregam no iba a dejar que la única amiga que había conocido muriera por su jodida culpa. Simplemente no podía permitírselo ni a ella ni a Meg.

-Agradezco tu lealtad, Megan. Y como has prometido obedecerme, regresaras al campamento y no volverás a buscarme.

Los castaños ojos de Meg se abrieron de par en par, sus labios se separaron con ligereza.

-Pero…

-Has lo que te digo.

Los ojos de Megan se nublaron y cuando asintió, dejo de observarla para concentrarse en el suelo.

-Si, líder –Meg rebusco entre el bolsillo de su camiseta y sacó un pequeño relicario en forma ovalada. Luego se lo tendió a Bregam con los ojos seriamente empapados en lágrimas –Por favor, llévelo con usted siempre… Y ni se atreva a morir, por que le juro que me enojare de veras e iré al mismísimo infierno a matarla nuevamente.

Dicho esto, Megan desapareció por los mismos arbustos de donde había salido. Bregam introdujo el relicario dentro de su camiseta, resguardándolo de una posible perdida. Enseguida su mirada azulina se oscureció y la tristeza la invadió fuertemente.

Todo esto era culpa del maldito de Baldur… Si no hubiese sido por él, entonces Bregam no estaría sufriendo las controversias de haber sido traicionada por las suyas. ¿Por qué tuvo que Baldur haberla escogido a ella como la nueva líder del clan? ¿A ella una cazadora todavía en la flor de la pubertad y que ni siquiera había alcanzado la inmortalidad? ¿Enserio Baldur pensaba que será capaz de sobrevivir mucho tiempo?

Después que las cazadoras alcanzaran la inmortalidad, todavía existía una manera de acabar con ellas. Solo una persona muy importante y que prevalecía en el corazón de dicha cazadora, era la única capaz de matarla.

Mientras no fueran inmortales, hasta la más mínima herida proporcionada por cualquiera, podría acabar con ellas.

Suspiró con fuerza mientras presionaba con la mano, la hemorragia de su pierna.

-Te he encontrado, maldita perra… -El sonido de la voz femenina la helo por completo. Volvió la vista para encontrarse cara a cara con Efreig, sus diabólicos ojos brillaban con expectación y con sed de sangre.

Bregam sintió como alguien la sujetaba por detrás. Estaba demasiado débil como para defenderse, pero aun así intentó luchar contra su captora.

Efreig se acercó con lentitud mientras blandía una espada de filo completamente nueva. Para su propio trastorno, Bregam comenzaba a sentirse totalmente entumecida, ese tipo de estupor en el que entras cuando estas quedándote dormido y contra el cual se te hace totalmente imposible luchar.

Se oyó como el arbusto volvía a moverse.

Bregam maldijo por lo bajo, rogando que no se tratara de Megan, quien estúpidamente se creía algún superhéroe he intentaría salvarla. Efraig acercó la espada hasta su yugular.

-¿Sabes desde hace cuanto deseaba el verte así? Tenía tantas ganas de estrangularte y de sentir como te retorcías bajo mis manos… -Sonrió ante la morbosa imaginación de la escena –Pero al parecer las cosas no salieron como yo quería.

La respiración se le volvió entrecortada y Bregam intentó con todas sus fuerzas luchar contra la abominable oleada de cansancio y sueño que la invadió. Tenia miedo de quedarse dormida, porque si lo hacia sabia perfectamente que no viviría para contarlo… pero… La perdida de sangre se hacia cada vez mas evidente.

-¡Prepárate para morir, Bregam! –Justo cuando oyó la voz de Efreig invadir el ambiente y cuando ella levantó la espada para poder encargarse de cortarle la cabeza, Bregam cayó inconsciente.

***

Se despertó sosteniendo una bocanada de aire en su interior. Estaba traspirando sobre una acolchada cama y un cobertor la cubría hasta mediados del estomago; su pierna, la que había estado herida el día anterior, dolía como los mil demonios y lograba que su cuerpo temblara violentamente a causa de las oleadas de ardor.

Soltó un chillido mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos.

Apenas y fue consiente del hombre que se acercó a ella y que tomando un pequeño pañuelo húmedo se lo deslizo por la frente limpiando las gotas de sudor.

-Tranquila, pequeña. La fiebre bajara pronto lo prometo.

Bregam supuso que estaba agonizando, veía todo completamente borroso y cada vez el dolor era mas intenso. Sin pensar siquiera en que era lo que estaba haciendo, tomó la mano del hombre entre las suyas y la apretó con fuerza mientras sollozaba.

***


Cuando Bregam despertó de nuevo. La fiebre había bajado y el dolor era casi imperceptible. No sabia cuanto tiempo había transcurrido desde que se había quedado dormida.

Con algo de dificultad y con el cuerpo aun débil debido al ataque febril, Logró sentarse en la cama y observar a su alrededor. Era un dormitorio amplío y hermoso, decorado en tonos azul fuerte.

Bregam reparó en el hombre dormido en el sillón al lado de la cama. Inhumanamente hermoso, los cabellos negros rozaban ligeramente su frente, llevaba la ropa desarreglada y una barba incipiente decoraba ágilmente su mandíbula. El hombre se removió incomodo en el asiento y entonces abrió los ojos, de un tono azul con deliciosos matices de ese mismo color.

-Despertaste… -Dijo con voz ronca mientras frotaba sus ojos.

-¿Dónde estoy? –Entonces el olor le froto la nariz y Bregam prácticamente saltó de la cama -¡Un vampiro!

El hombre frunció el ceño.

-Mi nombre es Blasius Nortton y soy el que te ha salvado de la muerte más horrible que podías haber tenido.

Los ojos de Bregam se inundaran de miedo.

-¿Vas a matarme?

-No, no voy a matarte… -El hombre se levantó del asiento –Al parecer tus amiguitas ya lo han intentado. Te he salvado y lo único que pido a cambio es que no comiences a matar a cualquier vampiro que se te atraviese por el medio en cuanto puedas levantarte y caminar –Blasius se acercó y le levantó el cobertor –Revisemos que tal se encuentra tu herida, pequeña.

Bregam aun no salía de su shock… Había sido salvada por un vampiro, las bestias que se suponía ella debía de matar. Se mordió el labio inferior, ante la ternura del toque de Blasius y la manera tan tangible y paternal de cómo la trataba.

-¿Cómo te llamas?

Ella dudó.

-Bregam.

-¿Bre que? –Blas arqueó una ceja –Ese nombre es muy feo para una niña bonita –Aseguró. Pero Bregam sabía que ella debía de verse terriblemente fea. Estaba toda herida, con moretones y el único atributo que realmente había valido la pena cuidar, sus cabellos rubios, habían desaparecido al ser cortados e incinerados –Haber…

-¿Disculpe? ¿Puedo quedarme con usted? Se que es estúpido ya que soy una cazadora, pero realmente me gustaría…

El hombre parpadeó y luego asintió.

-¿Por que no? Pero debes olvidarte de ese horrible nombre que más bien parece la forma de decirle a algún vegetal… Veamos… -Blasius pensó un poco mientras limpiaba la herida de su pierna y la vendaba –Te llamare Eleanor… Eleanor Barrett y Ellie para los amigos ¿Qué tal?

-Ellie… -Repitió. Le gustaba. Y mientras observaba como él curaba las demás heridas, Ellie hizo una promesa… Ella amaría todo lo que Blasius Nortton amaba. Protegería todo lo que él quisiera proteger… Seria su sirvienta para así poder saldar la deuda que florecía en su corazón.





Proximamente por Anto's World...





















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Perfil De Francesca


Nombre: Francesca Eve Agnes

Seudónimo: Fran. Nunca me digan Frannie, eso esta reservado para alguien especial.

Fecha de Nacimiento: 05 de enero.

Lugar de Nacimiento: Oxfordshire, Inglaterra.

Altura: 1,61 cm… Más o menos.

Apariencia: Varia dependiendo de mi animo…

Canción Favorita: Kiss From a Rose de Seal

Humor: Sin palabras.

Lema: No siempre lo que crees conocer, puede ser en realidad lo que de verdad conozcas.

Pasatiempo: Me encanta salir de noche para ver las rosas bajo la luz de la luna.

Espécimen: ¡¡Soy Humana!! ¿Qué creían que era?

Historia: Oscura Inocencia.



Francesca perdió a sus padres justo a una semana de cumplir sus ansiados dieciocho. Y como aun era menor de edad y no tenia ningún familiar que pudiera ocuparse de ella, sus padres dijeron claramente en el testamento que debería permanecer con el amigo de la familia, Blasius Nortton. Alguien a quien Francesca no conocía, desde luego…