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Nada por ahora
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Besos a Medianoche. Capítulo XIII. Parte II.



Lo había invitado por una razón que desconocía. Toda esa situación tensa que había presenciado momentos atrás la intrigaba de una manera poderosa. Lamentablemente se sintió muy pequeña y tonta de atreverse a caminar al lado de la imponente figura de Alexander, cuando al pasar por el frente del cristal del restaurante su reflejo desgarbado y desaliñado la miró en regreso.
            ¡El horror! ¡Había olvidado por completo su aspecto! Y él, muy amablemente se había abstenido a decir. Las personas que se encontraban sentados en las distintas mesas a lo largo del pasillo completo que era el restaurante, clavaron su fija mirada en ellos.
            Kirsten desvió la mirada apenada y se rascó la mejilla.
            El escrutinio no era normal… ¡Pero, por supuesto! ¿Quién en su sano juicio no la miraría así? Su vestimenta no era la más bonita —Para nada— y aun así caminaba como si nada con un espécimen de hombre literalmente fuera de la realidad. Sintiéndose algo incomoda, no se percató de que había dejado de caminar.
            Esto es una locura… Pensó para sí misma.
            Nunca antes le había importado su apariencia física, pero estar al lado de Alexander Night era desmoralizante en más de un sentido. Ironico era pensar que años atrás habría muerto con solo tener la minima oportunidad de caminar al lado de él, pero a esas alturas, siendo una mujer madura y sana en juicio, lo encontraba inverosímil.
            Se sentía muy poca cosa, y odiaba sentirse así.
            —¿Sucede algo?
            Kirsten alzó rápidamente la mirada y se encontró con los brillantes y profundos orbes azules—verdes de Alexander —Así es, aun no podía descifrar para nada el color—. Él la miraba por sobre el hombro; su espalda era amplia y musculosa, se notaba a través de la delgada seda de su camisa a pesar de ser de un color oscuro.
            —No, no —Respondió Kirsten pasando saliva, pero a pesar de esos sus pies se negaron a moverse. Las miradas de escrutinio a su alrededor se hicieron más críticas e intensas.
            Alexander rió con suavidad, se giró sobre sí mismo y caminó hacia ella cerrando con grandes zancadas el espacio que los había separado.
            —Entonces vamos, creo que si nos demoramos perderemos la mesa —Para sorpresa de ella, Alexander la tomó con suavidad de la mano y la entrelazó con la de él. El corazón de Kirsten dio un vuelco desesperado por el toque tan íntimo y delicado sobre su mano.
            Sintió la piel erizársele.
            Él sencillamente la había tomado de la mano,  pero aunque solo fuera eso el contacto de la piel de Alexander era suficiente como para despertarle todos los sentidos.
            Debo estar fuera de mis cabales, sinceramente…
            Sentirse tan atraída por un hombre —sobre todo cuando tenía contacto físico con el mismo— no debía ser algo normal.
            Además de eso… ¿No se sentía avergonzado de ella? Por el contrario, Alexander Night parecía más bien orgulloso de llevarla de la mano, cosa que hizo que su corazón volviera a saltar enloquecido.
            Ahora miraba la espalda de Alex muy de cerca, su cabello castaño se veía tan suave mientras acariciaba el cuello de la camisa ante cada movimiento del cuerpo de él mientras caminaba. Cuanto deseaba hundir las manos en ese cabello.
            Kirsten tomó aire y se mordió el labio inferior. No era una adolescente, ¿Hasta cuanto tenía que repetirse eso? Pero lamentablemente sus hormonas parecían olvidarse de ese pequeño detalle, y se desquiciaban por completo en presencia de ese hombre.
            Se dejó arrastrar en silencio e intentando dejar su mente en blanco.
            Cuando llegaron a la respectiva mesa a la que Alex se veía tan dispuesto a coger, antes de sentarse le corrió la silla y esperó a que ella tomara asiento. Era muy raro, no recordaba haber sido tratada con tanta delicadeza y preocupación por un hombre.
            Sí, y eso incluía directamente a su ex novio.
            Kirsten lo siguió con la mirada hasta que él tomó asiento frente a ella.
            Tal vez sonaría cliché, pero no se cansaba de repetir y de pensar en lo atractivo que era Alexander Night. ¿Qué demonios lo hacía lucir tan encantador e irresistible? Todo era perfecto en él, era complicado buscarle algún defecto y dar justo en el blanco con el mismo.
            Alex la miró de regreso y entrecerrando los ojos le dedicó una sensual sonrisa de medio lado.
            —¿Hasta qué hora trabaja, señorita Shower?
            Kirsten arqueó ambas cejas por la pregunta.
            —¿Me está diciendo que vino hasta aquí sin saber a qué hora salía? Se estaba jugando una grande, señor Night.
            Una buena pregunta era ¿Cómo Alexander Night sabía en donde trabajaba? Primero se colaba por su ventana  a mitad de la noche y ahora aparecía mágicamente en su trabajo. Misterioso, muy misterioso.
            Cada vez el personaje de Alexander se parecía mucho más a una caja de pandora que a nada.
            Alex rió de improvisto.
            —Sí, pero como se dice…Quien no arriesga no gana. Y yo estoy completamente dispuesto a ganar.
            Kirsten abrió los ojos como platos. ¿Ganar qué? Bueno, la forma en la que él la miraba le daba una perfecta idea de a qué se refería, aun así no se sentía preparada para el escalofrío que le recorrió todo el cuerpo.
            Antes de que pudiera separar los labios y preguntarle directamente que era lo que él pretendía ganar, uno de los mesoneros se acercó y les llenó las copas con agua fresca. Los recibió con una cordial sonrisa y les entregó los menús, no se fue sin antes darle la recomendación del día.
            Algo atareada, Kirsten clavó la vista en su propio menú.
            La comida del lugar era muy económica y nada especial en sabor, de nuevo se sentía avergonzada de haber invitado a Alexander Night a ese local.
            Lo miró por encima de su carta. Seguramente está acostumbrado al caviar y a esas cosas.
            No lo culpaba, ella también se había criado y vivido en ese mundillo por demasiado tiempo; en cuanto se mudó de casa de sus padres decidida a llevar su propia vida y a depender de sí misma, se dio cuenta que no podía darse los mismos lujos con los que antes contaba. Kirsten se acostumbró a acortar su dinero mensualmente y a recurrir a los sitios más económicos para comer o para comprar los víveres.
            Siendo sincera… No le molestaba. Estaba feliz con su vida actual.
            …No es que Alexander Night le estuviera proponiendo matrimonio o una relación seria, ¡Por dios que ni siquiera sabía que era lo que el hombre pretendía con ella! Pero Kirsten no iba a volver a su antigua vida de snob. Eso nunca.
            —¿Qué tal es el pollo en salsa de champiñones? —La voz de Alexander la trajo de vuelta a la realidad. Parpadeando, Kirsten buscó en su menú el platillo que él mencionó.
            —¡Oh! Es muy bueno, recomiendo que lo acompañes con papas al vapor.
            —¿Acostumbras a comer mucho aquí, señorita Shower? —Preguntó él por segunda vez.
            Y por tercera vez se sintió avergonzada.
            —Sí… Pero no es porque no sepa cocinar, simplemente es que no cuento con el tiempo necesario para ir a casa y regresar al colegio —Admitió en un suspiro —. Además, dadas las circunstancias, creo que sería una buena idea que comenzara a tutearme, Señor Night.
            La risa de Alex, dulce, sensual y oscura, invadió el espacio entre los dos. ¡Dios bendito! ¿Desde cuándo amaba verlo reír de esa forma tan libre y audaz?
            —Dadas las circunstancias, estaré encantado de tutearla, Kirsten… Eso sí… Tu también comienzas a llamarme por mi nombre —Ladeando la cabeza, la miró fijamente como esperando algo de ella. Kirsten miró a ambos lados sin saber que hacer —. Por favor…
            Le tomó algunos segundos más comprender que lo que él ansiaba, era oírla decir su nombre. Por alguna razón la sangre se agolpó en sus mejillas mientras tomaba fuerzas… ¿Desde cuándo le apenaba tanto decir el nombre de una persona? Bueno… Era cierto que no era “cualquier” persona.
            —Alexander —Soltó tras esperar unos momentos.
            Los ojos de él se oscurecieron con algo que ella no pudo identificar, pero que aun así la hizo temblar. Sentía la garganta repentinamente seca y una ansiedad inexplicable anidada en su estomago.
            …Esa mirada tan indescifrable, tan diferente, la hacía sentir de alguna forma… ¿Deseosa?... Si… posiblemente… Se sentía deseosa de él.
            —Excelente —Susurró él con la voz un poco ronca —. Dudo que nadie pudiera haberlo dicho mejor.
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Besos a Medianoche. Capítulo XIII. Parte I.



            


 —¿Perdón?
            Kirsten estaba bastante azorada en ese momento. Parpadeó sin comprender y ladeó la cabeza aun manteniendo las distancias, y aunque el hombre le tendió la mano a modo de presentación, ella no encontró prudente aceptarla así como así.
            Él sonrió y al ver que ella no pretendía devolverle el saludo, lentamente retiró su mano y la regresó al interior de su abrigo.
            —No estés tan alerta, Señorita Shower, no pretendo hacerle nada —Dijo en medio de una ligera risa.
            —Disculpe, pero no lo conozco —Rápidamente miró sobre el hombro hacia la entrada de la escuela. Quizás era el hermano ó en dado caso el padre de alguno de sus alumnos —. ¿Tiene algún asunto con la escuela? Sí es así, ahora mismo estoy en mi descanso, pero dentro de la escuela hay varias profesoras que podrían ayudarlo.
            Él rió de nuevo y dio un amplio paso hacía ella. Extendiendo su mano, tomó un largo mechón de cabello pelirrojo de Kirsten y lo acarició con suavidad cómo si intentara descifrar y comprobar la textura; por su parte, ella quedó completamente estática.
            —Realmente, eres muy bonita aunque demasiado seria. Justo mi tipo.
            Ella frunció gravemente el ceño y estuvo a punto de apartarle la mano, cuando el brazo de otra persona se movió por sobre el hombro de Svante y le sujetó por la muñeca apartándolo bruscamente de ella.
            —¿Qué haces aquí?.
            Kirsten parpadeó sorprendida al ver a Alexander Night de pie frente a ella, sosteniendo aun la mano de Svante y mirándolo de forma disgustada y se atrevería a decir que de forma casi asesina. El hombre se veía imponente, incluso con esa aura oscura alrededor que indicaba perfectamente hasta que punto estaba enojado.
            —Lexie, Lexie —Svante sonreía lentamente mientras se zafaba del agarre y seguidamente rodeaba los hombros de Alexander con un brazo en son de amistad y camaradería. Kirsten pensaba que Alex, en lugar de relajarse, podría saltar en cualquier momento y dedicarse a estrangular al hombre pelinegro —. No te enojes, ella y yo solo estábamos charlando.
            —Te repito: ¿Qué diablos haces aquí? —Susurró con voz peligrosa y en un abrir y cerrar de ojos, se sacudió el peso de Svante de sobre él. Kirsten retrocedió un paso, de verdad que no se esperaba nada de lo que estaba pasando.
            Alex se movió frente a ella de forma protectora y posesiva; miraba fijamente al otro hombre, como si se tratara del mismo demonio qué venía a hacer alguna maldad a la tierra.
            Svante miró de Alex a Kirsten y luego sonrió muy lentamente.
            —Pensé que te encontraría aquí —Dijo encogiéndose de hombros.
            —¿No podías buscarme en mi casa o llamarme por teléfono?
            —Pensé que sería más interesante “toparme” contigo directamente, y ya ves… No me equivoqué.
            Ella notó como los ojos de Alex se oscurecían por la furia y como su mandíbula se apretaba visiblemente. Estaba segura que había muchas más razones tras el hecho de que Svante estuviera allí, como para hacer que Alexander se enojara de esa forma; razones que por supuesto desconocía, y no estaba segura de querer saberlas.
            —Búscame —Soltó Alexander después de unos instantes —. Estaré en mi casa hoy en la noche.
            Svante borró la sonrisa que acompañaba sus labios y deslizó lentamente la mirada hasta clavarla en Kirsten por completo.
            —¿Seguro? —Le hablaba a Alex, eso era obvio, pero por alguna razón Kirsten sintió un fuertes escalofrío recorrer toda su columna vertebral; era como una amenaza implícita en el ambiente.
            —Sí.
            Svante entonces regresó a sonreír.
            —Perfecto —Se acercó a Alexander y apoyó la mano en el hombro de él —. Esperaré con ansias tu llamada, Lexie.
            Ella vio como el hombre pelinegro se inclinaba un poco más de lo necesario, y susurraba algo al oído de Alex mientras la miraba a ella fijamente. Le palmeó con suavidad el hombro a Alex quien se había tensado visiblemente, y tan imprevisible como había aparecido, así mismo se esfumó entre las personas que caminaban por la acera frente a la escuela.

***

            No lo olvides.  Aunque no sea la misma persona, ella igual pensará que eres un monstruo”.
            Ese maldito bastardo, disfrutaba demasiado de desestabilizar emocionalmente a las personas. Era su mayor placer. Por eso, Alexander lo odiaba tanto. Podría ser el líder del consejo de vampiros, pero era un verdadero capullo la mayor parte del tiempo.
            No se había percatado que tenía las manos tan apretadas en puños que sus uñas se comenzaban a hundir con fuerza en la carne de las mismas. Tomando aire con fuerza, se obligó a sí mismo a respirar y a borrar las palabras de Svante de su cabeza. No tenía de que preocuparse, no se permitiría el cometer el mismo error dos veces.
            Se giró con cuidado y se encontró con los enormes ojos azules de Kirsten, que lo miraban con ligera preocupación e interrogación. Se sintió repentinamente calmado, como si hubiese entrado en una especie de trance con solo tenerla cerca.
            Sus cabellos pelirrojos estaban hechos un desastre y se salían de forma rebelde de la cola de caballo atada en lo alto de la cabeza; tenía manchas de pintura roja sobre el delantal y también en varias partes del rostro. Lo admitía, se veía demasiado hermosa a los ojos de él.
            —Lo lamento —Sonrió con suavidad —. ¿Él te dijo algo malo ó te hizo algo?
            Kirsten se apresuró a negar con la cabeza y a ladear con suavidad el rostro.
            —No, nada de eso —Susurró con suavidad —. No sabía que era un conocido suyo, Señor Night.
            Sí, de hecho sí… Pero un conocido con el que prefería estar bastante ajeno. Lamentablemente necesitaba hacerle unas preguntas que no podía aplazar por mucho tiempo.
            Le sonrió con suavidad a Kirsten y alzando su mano deslizó un mechón del cabello de ella tras su oreja.
            —Se puede decir que sí —Ladeó la cabeza mirándola con intensidad a los ojos —. ¿Podemos tomar un café? Quisiera estar contigo un poco.
            Ella arqueó ambas cejas, completamente sorprendida por la petición y posiblemente también por el gesto de él. Kirsten era demasiado hermosa y también agradable, parecía tan sincera y dulce… ¿Sí ella supiera la verdad, lo catalogaría como un monstruo? No quería ser odiado por ella. Se negaba a perderla.
            —De hecho, estaba a punto de ir a almorzar —Susurró mirándolo a los ojos —. ¿Quiere acompañarme?
            Alex sonrió ampliamente sintiéndose aceptado. Eso es, ella no podría pensar así… No debía dejarse contaminar por su pasado y mucho menos por las frías y calculadoras palabras de Svante, que solo deseaban asustarlo.
            —Estaré encantado, Señorita Kirsten —Seguidamente, le tendió el brazo y esperó a que ella, aunque un poco indispuesta, lo aceptara para comenzar a caminar.
            Se repetía mentalmente que si se decidía a entregarle el corazón a Kirsten, ella no lo apuñalaría por la espalda ni le haría daño. Pero aún así, el miedo lo acosaba por la espalda de manera voraz.

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N.A: Muchas gracias a todas por su apoyo y su comprensión. Cómo dije anteriormente, aquí está lo prometido.

Quiero aclarar qué, Svante, ya había sido mencionado varias veces con anterioridad. Es el líder del consejo de vampiros, también es constantemente llamado "Rey Vampiro". Es muyyyy viejo, el más viejo de todos, y aun así se ve como un muchacho de veintiún años. Hay un frío rumor que dice que él fue el primer vampiro en "nacer", y además también se comenta que sabe todo lo referente al origen de los vampiros.

Besos,
Anto.
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Besos a Medianoche. Capítulo XII. Parte II.



—No me jodas.
            Después de declarar esas palabras con un tono de voz atónito y desconcertado, le dio una última mirada al guardián de los lobos y girándose sobre si mismo se dedicó a buscar la salida.
            “Si fueran vampiros, el consejo lo sabría y no me enviarían por allí a hacer el tonto”.
            Se detuvo abruptamente pensativo antes de conseguir alcanzar la puerta.
            ¿Pero, y qué si no lo sabían?.
            Rápidamente, rebuscó en el bolsillo de su chaqueta hasta que dio con su teléfono móvil; mientras estiraba la mano y abría la perilla de la puerta, marcó rápidamente un número en la pantalla táctil y se lo llevó a la oreja.
            Después de un par de veces que timbró el teléfono indicando el inicio de la llamada, Alex se encontró con la voz un poco disgustada de Ethan.
            —Estaba jugando Plants Vs. Zombies[1], espero que sea algo importante para que me hayas interrumpido en el último nivel.
            Alex hizo rodar los ojos y se acarició la frente con suavidad.
            —Eres un hombre adulto de cien años, ¿Y tu pasatiempo es jugar a un juego para niños? —Preguntó mientras avanzaba por el camino que daba al final del territorio de los lobos.
            —Se me ha dañado el PS3[2], así que por ahora no puedo jugar a CoD ni a Uncharted[3]; y eso que ya había pasado la mayor parte de las misiones —Susurró Ethan con voz sentida; Alex simplemente no se creía que en años atrás el mismo vampiro había sido un caradura y difícil de tratar, más ahora, Alex era quien andaba tras él como si fuera el único cuerdo e inteligente de los dos.
            —Déjalo —Estuvo a un paso de colgar cuando se lo pensó un poco mejor —. ¿Tienes el número telefónico de Svante? Me urge hablar con él.
            —¡Oh! —El tono de voz con el que Ethan soltó esa pequeña exclamación se oyó cargado de interés y curiosidad —. ¿Sucedió algo malo en casa de los lobos?
            —No te cuento, vete a jugar tu Plants Vs. Zombies.
            Ethan soltó una carcajada del otro lado de la línea lo cual hizo acentuar el ceño fruncido de Alexander.
            —Lamento que mis juegos te hagan sentir celoso, Lexie —La voz socarrona de Ethan lo hizo apretar los labios. Como odiaba cuando el vampiro encontraba motivos para burlarse de él; muchas veces lograba torcer el sentido de las cosas que él decía. Antes de que Alex pudiera responder, Ethan agregó: —. Te enviaré el número por correo, así que relájate.
            Y colgó.
            Alex sintió una ceja temblar.
            Ethan cada día se torcía más que el día anterior y se volvía más y más raro. Soltando un profundo y cansado suspiro, Alexander Night terminó por salir del territorio del guardián de los lobos del norte.

***

            Esa noche, Kirsten no pudo pegar el ojo en ningún momento; más de una vez se había despertado y se había levantado a checar la ventana como esperando ver a Alexander Night colgado de la misma. La había cerrado de a postas en la mañana, con intención de qué si él realmente se iba a aparecer por allí, entonces tendría que hacer algún ruido que pudiera alertarla y despertarla; pero a pesar de haber pasado la noche en vela, Alexander Night no había hecho acto de presencia como había prometido.
            “Espera… Pero igual él no especifico cuando iba a venir…”. Si, posiblemente era eso. QUERÍA pensar que era eso antes de regresar a la idea inicial de que se había vuelto completamente loca.
            —¡Uy! —Abby se llevó una mano a los labios al verla aparecer por el arco que daba la cocina, aparentemente estaba haciendo el desayuno. Kirsten miró de soslayo a la estufa, rogando por que los huevos estrellados de Abigail no se fueran a quemar como era habitual en todo lo que cocinaba —. Te ves horrible.
            —Gracias —Masculló Kirsten y pasó a sentarse en una de las sillas del juego de comedor.
            Abigail fue hasta uno de los gabinetes y tomando una taza se aproximó a la cafetera encendida a un lado de la estufa. Llenó la taza hasta el tope con café caliente y recién hecho, finalmente se lo llevó a Kirsten junto con dos sobres pequeños de endulzante artificial.
            Kirsten le sonrió agradecida mientras recibía la taza; le agregó solo un sobrecito de endulzante y pasó a beber el café en silencio mientras se frotaba los ojos.
            —Estoy demasiado cansada —Susurró más para sí misma que para Abigail, aun así Abby la miró por sobre el hombro un poco preocupada.
            —¿No dormiste bien anoche? Es raro en ti, siempre has tenido facilidad para dormir y eres muy dura de despertar.
            —¿Qué la dura de despertar no eres tú? Duermes igual que un muerto, Abby —Rió Kirsten a lo que la muchacha frente a ella hizo un enorme puchero disgustado. Abigail se giró dándole la espalda y no le volvió a dirigir la palabra mientras terminaba el desayuno.
            Aun era algo temprano, así que Kirsten pudo permitirse la idea de tomarse su tiempo para alistarse. Cubrió sus enormes ojeras con corrector y luego lo disimuló muy bien con polvo facial; el rubor y algo de color en los labios lograban que su palidez pasara por alto.
            No tenía muchas ganas de vestirse y arreglarse al extremo, así que terminó escogiendo una sencilla blusa rosa con lunares blancos, un jean y zapatos bajos y cómodos que le permitirían moverse con facilidad mientras estuviera en el colegio. Seguro los pequeños diablillos de los que le tocaba hacerse cargo, la harían corretear de aquí para allá. Cuando Kirsten le contaba a Abby sobre su día a día como profesora en prácticas para educación elemental y primaria, Abigail se horrorizaba y constantemente preguntaba cómo podía Kirs mantenerse firme ante la decisión de graduarse de una carrera que la estaba acabando —Y eso que aun no había comenzado del todo—. A pesar de todo, Kirsten seguía adorando a los niños.
            Asegurándose de que llevaba todo el material que había planeado el día anterior dentro de su bolso, terminó haciéndose una cola de caballo en lo alto de la coronilla y felizmente salió del departamento. No había necesidad de apresurarse puesto que había salido con casi media hora de anterioridad; siempre había sido puntual a la hora de llegada y eso era lo primordial para un estudiante universitario en prácticas: demostrar puntualidad, responsabilidad y profesionalidad.
            A la final, no se sorprendió que el día corriera sin ningún contratiempo como todos los anteriores. No sabía si había estado esperando algo en particular que fuera un cambio radical a la monotonía… Bueno, obviamente tendía a esperar que algo pasara, porque después de lo de la fiesta de su hermano mayor sucedían unas cosas tras otras, por supuesto muy fuera de lo común.

***

            Eran las tres de la tarde y ya estaba increíblemente cansada. Igualmente no se había tomado el privilegio de dormir las ocho horas a las que estaba rígidamente acostumbrada.
            Kirsten suspiró aliviada al oír el sonido de la campana que indicaba el receso de los niños y la hermosa y brillante hora que tenía para ir y almorzar. Saludó a la profesora de turno que entró por la puerta con una sonrisa y se dedicó a buscar su bolso, la mujer la cubriría el tiempo suficiente como para permitirle tomar algo para almorzar en la cafetería del frente.
            Realmente le importó muy poco salir con el delantal manchado de pintura que había usado para cuidar su vestimenta en la clase de arte. Digamos que ellos jamás estaban tranquilos cuando usaban pinturas, y eso generaba grandes manchas en las blusas y pantalones de Kirsten; después de comprender eso durante las primeras clases —Y de notar que las demás profesoras llevaban un delantal—, optó firmemente por comprarse su propia protección.
            Una de las señoras encargada de la limpieza abrió la puerta de entrada del colegio para ella mientras le dedicaba una sonrisa amable. Kirsten le sonrió en regreso haciendo un suave asentimiento de cabeza luego se dedicó a caminar sin más.
            —Disculpa.
            Una voz masculina a sus espaldas la hizo sobresaltarse.
            Miró por sobre su hombre y se encontró con los profundos ojos azules de un hombre alto y atractivo. No tendría mucho más de veintiún años, y aun así los rasgos masculinos eran perfectos y exactos, dejándolo con una belleza oscura y madura a pesar de verse bastante joven.
            Su cuerpo perfectamente esculpido estaba cubierto por una débil camisa blanca y unos pantalones negros de una tela bastante fina en apariencia. Los cabellos negro ébano,  eran cortos y lacios haciendo un increíble contraste con al color de los ojos azules que primeramente había captado.
            Él sonrió de medio lado, como si apreciara las atenciones que ella hacía a la belleza oscura de él.
            —¿S-Si? —Preguntó ella regresando a la realidad.
            —Tu eres… Kirsten Shower, ¿No? —El hombre se acercó a ella caminando despacio y hundiendo ambas manos en lo profundo de los bolsillos de sus pantalones.
            Kirsten en su vida había visto a ese hombre.
            —Es posible —Susurró con algo de cautela. El hombre rió ampliamente, como divertido por sus reacciones; seguidamente tendió la mano hacía ella entrecerrando los ojos a su vez.
            —Es un placer, mi nombre es Svante.


N.A: Hola chicas, de antemano quiero disculparme con todas ustedes por haber tenido tantas semanas sin actualizar el blog. Cómo ya sabrán desde la última vez, aun no había contado con el servicio de la internet y tampoco con el tiempo suficiente como para ir a algún sitio pago para subir el capítulo —Estaba en semanas de parciales—, ya puedo decir que retomaremos la subida de capítulos y como disculpa, este viernes publicaré otro capítulo.
De verdad espero que me disculpen y que hayan tenido muy buena semana santa.
Besos y Abrazos,
Antonella.


[1] Juego que consiste en matar a un grupo de zombies con plantas antes de que estos invadan tu casa. N.A: Ethan juega la versión para android.
[2]  Consola de videojuegos PlayStation 3.
[3]  Call of Duty y la saga Uncharted, son videojuegos de aventura y acción para PS3.