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Nada por ahora
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Perfil de Abby






Nombre: Abigail Denton.

Seudónimo: Abby. Ab. Abigail. Y no, no tengo nombre como escritora.

Fecha de nacimiento: 30 de Abril.

Lugar de Nacimiento: Nueva York.

Altura: 1,63 m.

Apariencia: Ya saben… Cabellos oscuros y tintados, rechoncha, ojos azules, anteojos feos. Todo lo contrarío a una beldad rubia; me siento orgullosa de mi forma de ser y de pensar; pero por sobre todo estoy contenta con mi apariencia.

Canción Favorita: Smell like teen spirit por Nirvana.

Humor: Inmune y Serio. Y algo cansado también; No se le puede exigir mucho a una escritora fracasada.

Espécimen: Chica humana.

Lema: Las verdaderas mujeres inteligentes son aquellas que hacen creer a todos que son unas tontas.

Historia: --------



               

                Expulsada y renegada por su familia cuando tenía dieciocho años, Abby empacó sus esperanzas y sus sueños de volverse una escritora; pero trabajar y estudiar literatura al mismo tiempo era un poco complicado, eso si tu trabajo consistía en publicar pobres artículos a revistas de tercera mano, y a la vez hacer algo de tiempo para lograr culminar una novela que jamás sería aceptada por las editoriales. Una curiosidad respecto a ella, es que solía ser el centro de atención en sus años como señorita debutante de sociedad, pero cansada de las apariencias del mundillo donde había sido criada, Abby decidió engordar un par de kilos y tintarse el cabello, rompiendo así los estándares de chica perfecta. Su género preferido para escribir es la literatura romántica paranormal.



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P: ¿Abby tendrá una historia?


 Sinceramente no lo sé, depende de lo que suceda a futuro en el desarrollo de la serie. Pero no olviden que con los condenados cualquier cosa puede suceder.


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Besos a Medianoche. Capítulo X. Parte I.



Capítulo X

           
En definitiva, eso coronaba lo más extraño que había pasado en el día a Ethan Rumsfeld.
            Aun sentado a la mesa y mirando fijamente por donde la compañera de Alexander se había llevado a la atractiva e interesante muchacha rubia, Ethan pensó que los hechos se estaban desenvolviendo de una manera un tanto curiosa. Recordó los casos anteriores, en que algunos de sus camaradas habían encontrado a su compañera… Y por lo que se veía, Kirsten Shower no sería nada fácil de llegar.
            Alzó la mirada de nuevo al pasillo, mientras recostaba la espalda de la silla.
            Alexander caminaba a grandes zancadas hacía él.
            —¿Se fue? —Preguntó con los ojos entrecerrados al llegar junto a Ethan.
            —…Como alma que lleva el diablo —Respondió él, sonriendo divertido ante la situación. Alex se dejó caer con pesadez en la silla que había ocupado anteriormente antes de irse al baño para seguir a Kirsten; y se llevó las manos a la cabeza —. Pensé que la querías lejos de ti… No me imaginé que irías a buscarla para hacerle “cosas”.
            —Solo la besé ¿de acuerdo? —Se apresuró a decir Alex, intentando justificarse —. Tú no tienes una compañera, no sabes lo que se siente. Es como si una fuerza mayor te obligara a buscarla una y otra vez. Es igual a caer en un abismo y sobrevivir, pero por más que lo intentes jamás vas a poder salir de allí… Solo te queda limitarte a esperar a que la oscuridad te consuma.
            —No suena muy agradable desde el punto de vista de un hombre —Dijo arqueando ambas cejas. De hecho la piel se le erizó ante la imagen.
            —No lo es —Repentinamente, Alex se puso de pie luego de pronunciar eso —. Siento que estoy perdiendo la cordura —Suspiró pesadamente —. Iré a pagar la cuenta.
            Ethan lo miró en silencio con seriedad, pero lo detuvo antes de que avanzara demasiado.
            —Alex —Lo llamó con voz tranquila y sin expresión alguna—. Asegúrate de cancelar el pedido de tu compañera y su amiga… no pienso comer esa porquería.

***

—Kirs. Kirs, me estás jalando muy fuerte.
No se había dado cuenta de que la velocidad que llevaba mientras caminaba por la acera era anormal, hasta que Abigail comenzó a luchar contra ella y el dejarse arrastrar. Aminorando el paso, Kirsten le soltó la muñeca repentinamente y suspiró tomando aire.
Eran cerca de las ocho y la noche estaba fría y congestionada por las personas que preferían no quedarse tranquilamente en casa. El pavimento estaba húmedo y brillante, indicio de que en el tiempo que llevaron dentro del restaurante probablemente había llovido.
Esperaba que no continuara la lluvia mientras caminaban a casa, después de todo el cielo aun seguía nublado y a ninguna de las dos se le había ocurrido traer una sombrilla.
Se detuvo luego de unos pasos más y miró por sobre el hombro a Abby, quien no se había movido después de lograr liberarse del arrastre de Kirsten.
—¿Me podrías explicar que fue todo eso? —Preguntó con expresión inquieta y algo preocupada.
—No fue nada, solo que no quería quedarme allí —Susurró Kirsten en respuesta, regresando la mirada al frente y abrazándose a sí misma. Comenzaba a pensar que sería buena idea comprar otra chaqueta más gruesa, la que llevaba no contenía del todo que el frío se filtrara entre la tela y tocara su piel.
Escuchó los pequeños pasos de Abigail acercarse a ella y detenerse a escasos centímetros de su espalda.
—¿Estás segura que fue solo eso? —Preguntó Abby de nuevo apoyando una mano en el hombro de Kirsten —. El señor Night se levantó y se fue al baño justo después que tú te fuiste… Dime la verdad, Kirs. ¿Te dijo algo malo?
Aparentemente, por sobre Francesca, Abigail tenía la tendencia a descubrir cuando Kirsten escondía algo. Muchas veces lo apreciaba, y otras lo aborrecía.
—…Es que… —Comenzó a hablar girándose un poco y mirándola a los ojos —. Sinceramente, no sé qué sucede con los hombres… Ya van dos veces que me besan sin ninguna base para hacerlo y…
—Espera, ¿Qué? —Azorada, Abby la miraba con grandes ojos sorprendidos —. ¿Alexander Night te besó? ¡Oh por dios!
Era mala idea contarle algo así a una mujer con un espíritu tan romántico, imaginativo y fantasioso como el que poseía Abigail. Su amiga comenzó a saltar soltando un chillido de emoción… Aparentemente no veía las cosas desde el punto de vista tan minucioso como el que tenía Kirsten.
—¡Abby, por favor! —Resopló llevándose una mano a la frente con expresión contrariada —. No le des tanta emoción, no entiendo por qué demonios él me besó.
—¿Acaso tiene que tener una razón para desear besarte? ¡Es que suena tan romántico! Te siguió al baño solo para robarte un beso —Comentó en un suspiro Abby, mientras entrelazaba su brazo con el de Kirsten y la arrastraba para comenzar a caminar. Aparentemente, se le había olvidado que tenían el estomago vacío, y encontró repentino material para sus historias —. ¿Te dijo algo? ¡Oh vamos! Nunca me habías dicho que tenías contacto con él.
Kirsten frunció el ceño mientras se dejaba llevar del brazo.
—Es que no lo tengo, Abby —Respondió suspirando y mirándola de reojo antes de regresar a clavar la vista en el frente —. Yo no he hablado con él más de tres veces, y eso fue hace cinco años.
—Así que te vio ahora y se sintió cegadoramente atraído por ti, ¡Que romántico!.
—…Para de decir que es romántico —Pidió ella. En parte se sentía más liviana y menos estresada luego de haber soltado tal bomba a Abigail, pero en lo más hondo de su ser, esperaba que la muchacha dejara el tema de lado y no le diera tantas vueltas.
Pues no fue así.
Todo el camino a casa se centró en Alexander Night.
¿Era algún castigo divino? Kirsten solo esperaba el momento en que llegaran para poder encerrarse en su pieza y dejar la conversación sobre el fabuloso beso que habían compartido. Se alegró que Abby no sacara el tema de conversación con respecto al otro encuentro con un hombre que había nombrado anteriormente. Mejor así… quizás ni cuenta se dio.
Mientras se acercaban a casa, a Kirsten le entró curiosidad por el Erik de la fiesta.
Jamás lo iba a ver de nuevo, probablemente… Pero… Era raro que, el mismo deseo que carcomía sus entrañas mientras besó a Alexander Night; la misma pasión y ardor de todo su cuerpo… Los sintió con el enmascarado de la fiesta.
No quería barajar la idea de que cualquier hombre la haría sentir eso.
No, Kirsten había besado antes, incluso había tenido un novio con el cual había compartido su cuerpo… Pero nunca. NUNCA. Se había sentido de esa forma con nadie.
“Y ahora repentinamente llegan dos hombres con interés en besarme, y ponen mi mundo boca abajo”.
Prefería cuando no tenía que pensar en esas cosas.
 Repentinamente quería volver a semanas atrás, cuando Alexander Night aun seguía desaparecido de su vida y según ella, no iba a regresar.



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N.A: El capítulo del día de hoy. Quiero  agradecer a todas por sus comentarios en capítulos anteriores, de verdad que hacen alegrar mi día y de allí es de donde vienen mis ganas de seguir escribiendo.

No olviden que sí tienen alguna duda, crítica o sugerencias en general, pueden dirigirse a la entrada de Preguntas y Respuestas.


Besos,
Anto
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Cambio de apariencia.

Le cambiaré la plantilla al blog, no se asusten si ven algo raro por allí... jajaja.

La razón: Siento que me hace falta otra columna.

En cuanto le cambie la plantilla, me gustaría que me dijeran si les gusta... o si tienen una sugerencia mejor.

Besos y Abrazos.

Anto.

P.D: Aun busco una plantilla negra, de tres columnas y que sea bonita... Lo cual es muy dificil, por lo que se ve.
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Besos a Medianoche. Capítulo IX. Parte II-B.



            Fue como si su mente fuese sumida en un profundo y caliente estupor. Todo su cuerpo tembló con una fuerza que hasta le molesto… ¡Estaba siendo besada por Alexander Night! ¿Era un sueño? Había sido su fantasía de adolescente enamorada, que él la tomara entre sus brazos de esa forma y le robara un beso.
            Pero los besos que se había imaginado aun con su mente inocente, no se comparaba en nada a lo que recibía en esos momentos.
            La lengua de él saqueaba su boca sin ningún reparo, y aparentemente sin importarle nada más. Se sumía en su calor, haciéndola soltar un suave gemido; el vientre de Kirsten quemaba por una repentina excitación que incendiaba cada poro de su piel.
            Él ni siquiera la estaba repasando con las manos, pero aun así Kirsten lo sentía en todo su cuerpo.
            No sabía que estaba pasando, ni la razón por la que no encontraba las fuerzas suficientes para apartarlo de ella… Kirs se había considerado a sí misma durante mucho tiempo como una mujer inteligente, segura y con los pies bien firmes sobre la tierra; más sin embargo, en ese momento… quería desenfrenarse por completo.
            Era lo que todo su ser anhelaba.
            El cuerpo de él, lentamente la empujó hasta hacerla recostar el coxis del borde de cerámica que rodeaba los lavabos.
            Ella apoyó una mano tras sí misma, justo a donde él la había llevado con su propio cuerpo, y con su brazo libre le rodeo la nuca y los hombros para atraerlo más.
            Sentía los labios de él devorarla y no podía evitar corresponderle con el mismo deseo. Estaba cometiendo la locura más grande de su vida… Al lado de lo que ocurrió con Erik[1] y el apasionado beso que compartieron.
            ¿Qué pasaba con ella? Besándose de esa forma tan lujuriosa y desvergonzada con alguien que solo conocía de vista, y apenas había cruzado un par de palabras con él en el pasado.
            Separó su cabeza de la de Alex para que el aire llegará a sus pulmones, pero enseguida el comenzó a besarle los labios de nuevo.
            —E-espe… —Sus palabras fueron ahogadas por un suave jadeo.
            Esa vez, su cuerpo se resistió al calor y al sabor de él. Dejó de rodearlo con su brazo para apoyar ambas manos en el pecho de él y empujarlo con la fuerza que en ese momento se permitía tener.
            Por alguna extraña razón se sentía seducida, asustada y como si todo eso fuera un deja vu.
            El cuerpo de él contra el suyo era conocido y desconocido a la vez.
            Suplicando por un pequeño asomo de cordura en esos instantes, ella lo empujó nuevamente, esta vez obteniendo como resultado el lograrlo alejar de sí misma. Alexander Night estaba jadeante, sus labios rojos y algo hinchados por los besos y su mirada verde-azulada llena de deseo oscuro y crudo. La forma en que la miraba, como si estuviera conteniéndose de raptarla y echársela al hombro para llevársela de allí, consiguió que su piel se erizara y su cuerpo temblara de expectación.
            “…Esto no puede estar ocurriendo”.
            ¡Él de verdad la había besado! No fue un sueño ó una fantasía…
            Y que dios tuviera piedad de ella, porque lo único que pudo hacer fue pasar de él y precipitarse hacía la puerta.
            Oyó la voz de él llamarla mientras salía del baño, pero fue como un eco en su cabeza… Kirsten solo podía pensar en una cosa: tener que aferrarse a seguir cuerda y no permitirse caer en placeres mundanos. En ese momento recordó la fama de mujeriego que llevaba Alexander Night a cuestas, pero según lo que ella recordaba, en las fiestas acostumbraba a ir acompañado con una modelo del brazo… No con una mujer normal como ella.
            ¿Entonces por qué la había besado?.
            Llegó a la mesa con la respiración agitada.
            —Nos vamos —Declaró agudamente hacia Abby, quien en esos instantes hablaba con el amigo de Alex. Ambos alzaron la mirada y la observaron con un poco de sorpresa.
            Abby se puso de pie sin comprender muy bien.
            —Pero aun no nos traen la comida… —Dijo ella en respuesta intentando razonar con Kirsten. Pero sería inútil.
            —No me importa. Nos vamos.
            Y tomándola de la muñeca, se apresuró a salir del restaurante.


[1] Referencia a capítulos anteriores, cuando Alexander se vistió del Fantasma de la Opera.