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Nada por ahora
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Dulce Inocencia

Las calles estaban llenas de transito y personas que caminaban sobre las grises aceras repletas. Los focos de los postes de luz estaban encendidos y el reloj sobre el enorme edificio de la compañía de luz, marcaban cerca de las siete en punto de la noche.
Personas de todo tipo y clase caminaban en silencio o algunas charlando. Otras con el teléfono celular en la oreja.
Personas que salían de los trabajos.
Personas que se encaminaban a disfrutar del inicio de la noche.
Y entre todos ellos, Emily, caminaba con la vista en el oscuro cielo nocturno, vacio y simple. Sin estrellas para observar. Sin nada que admirar.
Un bolso prada blanco hacia excelente juego con su abrigo largo del mismo tono. Llevaba una falda corta con medias negras y botas hasta la pantorrilla. Una blusa caía ondeante sobre la mitad de la falda y los cabellos rubios con extrañas mechas de color marrón caían sobre los hombros.
En su boca todavía podía saborear el amargo café que había bebido en una cafetería muy cerca de esa calle. Y en su mente solo reproducía pensamientos sin sentido y muy poco coherentes.
Miró a la izquierda casi por inercia.
Una juguetería daba la bienvenida con los brazos abiertos a todos aquellos niños que caminaban de la mano de sus padres y les rogaban por entrar. Era un amplio establecimiento de ventanas de cristal que dejaban a la vista la mayor parte de la mercancía que descansaba en los estantes. Estaba pintada de color rojo, pero dicho tono se veía decolorado por el sol.
Los pies de Emily se fijaron al suelo.
Se quedo allí parada, con las demás personas pasando por su lado. Fue entonces que se atrevió a asomarse por la ventana.
Se encontró con algunas muñecas, que descansaban en sus cajas con falsas y enormes sonrisas; cabello rubio artificial y enormes ojos azules pintados.
Ladeó la cabeza. Entonces, viejas y aniñadas voces invadieron su cabeza, casi como si estuvieran frente a ella.
—Mi hermana dejo de jugar con las muñecas a los once años —Mariana, su mejor amiga que contaba con nueve años, peinaba el cabello de una de sus muñecas totalmente concentrada.
Emily parpadeó antes de volver su atención a la suya.
— ¿Enserio?
Mariana se mordió el labio inferior.
—Sí —Asintió —Dijo que era para “mocosas”.
Ella frunció el ceño enojada.
— ¡No es cierto! —Emily bajó su muñeca hasta dejarla sobre la cama y luego miró suplicante a Mariana — ¡Me gustan las muñecas! No voy a dejar de jugar con ellas y nunca van a dejar de gustarme.
Su mejor amiga sonrió.
—A mi tampoco dejaran de gustarme —Dijo —Prometamos algo, Emily. Cuando dejemos de jugar a las muñecas, tendrá que ser muy muy muy tarde ¿Si?
Emily asintió.
— ¡Prometido!
Una sonrisa cargada de melancolía se le escapó de los labios, mientras una mano se dirigía a su vientre, acariciándolo ligeramente. Todavía no estaba abultado, puesto que se había enterado esa misma tarde de que cargaba en su interior a una criatura de tres semanas.
Lágrimas amargadas de dolor inundaron sus ojos.
—Supongo, Mariana —Susurró para sí, al llevar una mano al cristal frente a las muñecas —En realidad, no se cumplió nuestra promesa y dejamos de jugar muy temprano.
Esa pobre y dulce inocencia de la niñez de ambas, se había consumido en un tiempo lento y terrible. Ambas habían terminado contaminadas por el jodido mundo que las rodeaban.
Un par de brazos masculinos la rodearon, y no le sorprendió cuando el aroma a colonia de hombre se filtró hasta alcanzar su nariz.
—Estoy aquí, Emily —El susurro de su nombre le envió una oleada de tranquilidad por su cuerpo.
Pero él se iría. Se iría en cuanto supiera que llevaba a su hijo en su vientre y ni siquiera, ninguno de los dos habían cumplido la mayoría de edad.
Cerró los ojos, dejando que aun más lágrimas cayeran por sus mejillas.
En ese momento, decidió visitar la tumba de su mejor amiga a la mañana siguiente, para rogar por una disculpa a la promesa que nunca se fomentó.

2 comentarios:

Biia Chiiuzanoo ! ♥

(: aww

kauis

Hermosa y ya estoy picada, que pasó con su amiga? Porqué no cumplieron las amigas la promesa y cómo murió?
Cómo se llama el papá del bebé?

Muy buena redacción, estoy encantada de haber encontrado esta página y triste de saber que ya no publicaras hasta que salga el trato con la editorial.

Saludos