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Nada por ahora
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For You Only: Prologo

For You Only




Género: Drama/Romance Sentimental
Resumén:

Kyle Hastings solo desea una cosa, Lograr el excito de su banda de rock callejero y lograr sacarlos del club nocturno en el que trabajan.

Aaron Granger solo busca salir de la rutina. Intentando encontrar emoción en un mundo pálidamente vacio, en compañía de su mejor amigo Kyle.

Jake Morgan solo se interesa en cumplir el deseo de su padre al volverse educador, deshaciéndose de sus mayores sueños de convertirse en un compositor.

Para los tres hay una cosa en común: El amor es unilateral. Una simple palabra que no tiene sentimientos y que es una mera ilusión. Por lo menos así creían… Y lo más impresionante de todo, es que tres jovencitas están dispuestas a enseñarles el verdadero significado de una palabra que carecía de sentidos.





Prologo

Era otoño. Claro que definitivamente era otoño. Qué cosas idiotas pensaba… Obviamente si las calles están cubiertas de hojas de colores opacos como una oscura y poco gustosa alfombra tétrica, solo ocurriría en el jodido otoño.

Su respiración se veía corrompida ligeramente por el frio mientras ajustaba la bufanda alrededor de su cuello.

—¿Cariño? ¿Ya te vas? —Preguntó su madre. Él alzó la vista y la observó de reojo antes de seguir ajustando su ropa y colocar el abrigo sobre ella.

—Eso parece —Le dijo acercándose y plantando un sonoro beso en su mejilla. Se calzó las botas para nieve y abrió la puerta dando la bienvenida al aire frio de la tarde, que jugaba sobre su rostro como un niño travieso. Entrecerró los ojos y gimió en silencio. Si de tarde el frio era literalmente insoportable, a estas horas de la noche era terrible.

Frunciendo el ceño se acercó a la moto aparcada en el garaje de la casa y tardó muy poco en calzarse los guantes y colocarse el casco. Arrancó del lugar, apenas se subió y encendió los motores.

La brisa bailaba al compás de la velocidad de la moto, y acariciaba sus mechones de cabellos negros, haciéndolos revolotear. Había sido una suerte, que hubiesen recogido las hojas durante la mañana.

Si no hubiese sido imposible sacar su Harley de paseo.

La hora nocturna, que había escogido para salir había sido la indicada. El tráfico era imperceptible, y las calles se veían ciertamente desoladas sin una sola alma alrededor.

El sonido de su motocicleta era lo único que se oía a parte del silbido del frío viento de la estación. Después de un camino de aproximadamente diez minutos, aparcó su harley en el callejón trasero y la cubrió con la sabana de color crema, que siempre usaba para protegerla de la vista.

El olor maloliente del viejo y ruidoso club nocturno picó en su nariz.

Él sabía apreciar que trabajar allí tres veces a la semana, dos horas por noche, podría traer sus beneficios. Licor gratis por ejemplo.

Llevó las manos inconscientemente a los bolsillos de su chaqueta mientras caminaba hasta alcanzar la puerta trasera del club. El sonido de la música y el hedor a licor rancio, era el ambiente característico de “The Night’s”.

—Llegas tarde, Kyle.

El sonido de una tan conocida voz masculina, hizo que sus piernas abandonaran un poco su paso apresurado. Observó de reojo a su lado izquierdo, el club estaba lleno de mujeres con poca ropa y hombres borrachos que daban palmadas a los traseros de ellas. Una visión enfermiza.

—Hadrien —El segundo guitarrista de la banda callejera en la que estaba desde hace tres años, se encontraba sentado en uno de los bancos con el ceño fruncido. Su cabello rubio cenizo le llegaba hasta los hombros y vestía una chaqueta de cuero con un extraño estilo de lagartija (N.A: Kyle se refiere a un estilo de cocodrilo -.-) que aterrorizarían a cualquiera. El líder de su banda podría tener un talento con la guitarra de los mil demonios, pero en cuanto a elegir vestimenta era un total fracaso.

Hadrien se levantó y tomó uno de los cigarrillos de su cajeta, lo encendió y comenzó a fumarlo. El humo hizo que tosiera y frunciera el ceño con molestia.

—¡Joder! Quita tu asqueroso cigarro de mi cara —Dijo en un tono de voz bajo pero a la vez amenazante.

Su expresión causó una risa en Hadrien, quien ignoró su petición y siguió fumando su cigarrillo, apartándose un poco de él y moviéndose entre la multitud.

Tanta conversación, era molesto. Nótese el sarcasmo, que Hadrien hablaba muy poco. Puso los ojos en blanco y lo siguió con una mueca de fastidio reflejada en su cara, hasta que llegaron a la parte trasera del escenario.

Arqueó una ceja mientras se movilizaba hasta alcanzar su bajo. LO observó atentamente analizándolo, antes de clavar la vista en Theo, su otro compañero de banda y el baterista.

—Conseguiste arreglar la cuerda rota —Dijo mientras inclinaba la cabeza en forma de respeto. Theo era un experto a la hora de arreglar uno de los instrumentos rotos, y por eso tenía toda su admiración. Con el cabello color caoba cortado al ras y los ojos de un extraño tono azul, que lo hacían parecer más un gato que un hombre, Theo era inteligente y de cierta manera muy interesante para las personas del sexo opuesto—. Gracias.

Y un baterista, que era capaz de tocar con los ojos vendados y hacerlo a la perfección.

—Ten más cuidado la próxima vez, Kyle —Theo tomó un trago de su cerveza y luego lo observó de reojo —. Intenta no golpear a nadie con tu instrumento o acabaras llorando cuando ya no pueda repararlo.

Kyle soltó un suspiro avergonzado.

—Pelea de borrachos. Solo intentaba ayudar a Aaron —Entonces parpadeó y observó a su alrededor con la esperanza de ver a su amigo —.Y hablando de eso… ¿En dónde está?

Y como si hubiese sido invocado, la risa de Aaron se oyó como un estruendo y su alta y atlética figura apareció de la nada. Dos mujeres intentaban colgarse de su brazo y el las esquivaba con elegancia y cuidado.

En su rostro estaba una sonrisa, que solo quienes lo conocieran bien entenderían que era completamente falsa. Así era Aaron, siempre amable… A pesar que deseara lo contrario.

Las dos mujeres, una rubia oxigenada con el cabello obviamente teñido y una morena de cara autosuficiente –ambas con poca ropa sobre sus moldeados cuerpos- saltaban sobre él con instintos sexuales saliendo de sus poros.

Kyle rodó los ojos. Allí iba la cosa de nuevo.

Se acercó en un movimiento silencioso y con gran sigilo, imitando a los movimientos de un gato. Deslizó los brazos por la cintura de Aaron y recostó en silencio, su barbilla del hombro de su amigo.

Fulminó a ambas mujeres con la mirada y se aseguró que su rostro expresara odio para ahuyentarlas.

—Paren de tocar lo que me pertenece por derecho —Dijo fría y calculadoramente. Las expresiones de ambas no tenían precio.

Tanto la rubia como la morena, empalidecieron instantáneamente. Sonrisas falsas surcaron sus rostros antes que se dieran vuelta y se fueran, tambaleándose completamente desconcertadas.

Enseguida una risa surcó la habitación, y retumbó en el estomago de Aaron.

—Gracias —Dijo mientras se separaba y limpiaba las lágrimas de humor de sus oscuros ojos marrones. Su cabello negro estaba perfectamente cuidado y como era de esperarse, vestía un simple jean en tonos oscuros y una polera de color negro. En su espalda colgaba el estuche con su guitarra.

Kyle se encogió de hombros, restándole importancia y se dio vuelta hasta volver a alcanzar su bajo.

—Me pregunto qué demonios tienes que atraes a las mujeres, como la luz a las moscas.

Aaron solo sonrió mientras se acercaba en silencio y se dejaba caer sentado sobre una de las pilas de cajas. La parte de atrás del pequeño escenario dentro del establecimiento, era el único sitio donde podían estar y sentirse a gusto.

Theo y Hadrien los observaban fijamente y en silencio, uno con el cigarrillo entre los labios y el otro tomando tranquilamente su vaso de cerveza.

—¿Qué?

—¿Al fin se definieron? —Preguntó Hadrien sonriendo burlonamente y apagando el cigarrillo con su pie.

Kyle lo fulminó con la mirada antes de tomar su bajo y caminar hasta el otro lado de la parte de atrás del improvisado escenario.

Aaron rió.

—Sabes porque lo hacemos, Hadrien así que para.

—Es que es insólito, que se hagan pasar por pareja y rechacen a tantas mujeres —Dijo frunciendo el ceño ligeramente acercándose a su guitarra —. Eso no lo haría un hombre normal.

Lo haría uno que ya tenía suficiente de mujeres, de sus caprichos e idioteces. Desvió la vista fastidiado por el rumbo que comenzaba a tomar la conversación, aunque debería de estar acostumbrado por las constantes bromas de sus amigos… Pero no hacían más que molestarlo.

—Solo ahuyentamos a las mujeres que nos parecen fastidiosas o de mal gusto —Se oyó la voz de Aaron, mientras descolgaba el estuche a su espalda y sacaba su guitarra con sumo cuidado.

—Lo sabemos —Theo y Hadrien hablaron al unisono y luego soltaron una carcajada.

—Algún día encontraran a una chica amen de verdad —Theo limpió sus lágrimas de la risa y vacío el resto del contenido de su vaso, en una de las macetas cercanas. Un ritual que aplicaba siempre que iban a tocar. Luego tomó las baquetas de su bolsillo y las lanzó al aire para luego atraparlas de nuevo —. Y entonces será una verdadera mierda.

Amor. Irónicamente esa palabra lo hacía querer reírse en la cara de Theo.

En su vida no había espacio para el amor, ni ahora, ni después. Se negaba a salir herido… Simplemente no querría volver a repetirlo y darle la satisfacción de sufrir por culpa de una mujer.

Siguió a sus compañeros por las escaleras del escenario y arrugó la frente mientras tomaba su bajo fuertemente.

Dio una mirada de reojo a los espectadores e hizo una mueca.

Algún día saldrían de ese apestoso lugar y triunfarían como lo merecían. Algún día. Él se encargaría de ello.

Esperó pacientemente a que el resto de los integrantes acabaran por alistarse.

Y bajo la mirada de las personas en el club nocturno, comenzaron a tocar los acordes de One Last Kiss, la canción original de Madina Lake.

2 comentarios:

josh

ooohh lo amo lo adoro... no puedo esperar por el primer ep... hija de verdad felicidades... n_n solo espera a que el lea la parte de las chicas... haa se sonrojara mucho realmente... *aplaude* de verdad muy bueno...

Citu

Me encanto ay estoy enamorandome de Jake